Participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios
La Iglesia comunidad que acompaña y ayuda.
Ayuda a tu parroquia. Ganamos todos.
La Iglesia con todos, al servicio de todos
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Lo que se hace con el dinero que se aporta a la Iglesia

Se celebra la Eucaristía de cada domingo y se administran los sacramentos, así como los funerales, celebraciones de piedad popular, fiestas, etc.. Se mantienen iglesias y ermitas.


Se paga el salario de sacerdotes y de todas las personas que trabajan directamente en la labor pastoral. Se sostienen los seminarios y otras instituciones.


Además, la Iglesia está cerca de todas las personas en los momentos más importantes de la vida, desde la alegría del bautismo o el matrimonio, hasta los momentos difíciles de un funeral. Catequesis, formación, caridad, promoción social; atención a las personas en situaciones de conflicto, falta de salud o soledad son solo algunas de las acciones concretas de la Iglesia en beneficio de todos.

La Iglesia no recibe ninguna cantidad de los Presupuestos Generales del Estado

La Iglesia no recibe ninguna cantidad de los Presupuestos Generales del Estado a pesar de que todavía el 40% de los españoles piensa que sí, que el Estado pasa una cantidad determinada a la Iglesia. Hace ya años que no es así.

La cantidad que la Iglesia recibe depende en exclusiva de la libertad de los contribuyentes al marcar la X a favor de la Iglesia en la Declaración de la Renta. Es más, la cantidad que aparece en los Presupuestos Generales del Estado -algo más de 13 millones al mes- son pagos a cuenta en función del resultado a favor de la Iglesia en el IRPF.

El artículo 16 de la Constitución Española de 1978 establece que los poderes públicos «mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones». Por otra parte, el Acuerdo sobre Asuntos Económicos entre la Santa Sede y el Estado Español, de enero de 1979, establece que «el Estado se compromete a colaborar con la Iglesia Católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico, con respeto absoluto del principio de libertad religiosa» (art. II.1). Cooperación y colaboración no es financiación directa ni subvención.

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