La asignación tributaria es positiva para la democracia y nuestra libertad

No es nuevo decir que hay voces, entre las que se encuentra Europa Laica, que están empezado a pedir que supriman las casillas en la Declaración de la Renta que realizamos al pagar el IRPF. ¿Qué significa esto? ¿Qué pasaría si esto llega a suceder? La respuesta es sencilla, los ciudadanos perdemos la libertad de decidir dónde van nuestros impuestos.

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No es nuevo decir que hay voces, entre las que se encuentra Europa Laica, que están empezado a pedir que supriman las casillas en la Declaración de la Renta que realizamos al pagar el IRPF. ¿Qué significa esto? ¿Qué pasaría si esto llega a suceder? La respuesta es sencilla, los ciudadanos perdemos la libertad de decidir dónde van nuestros impuestos.

Es evidente que al marcar la casilla de la Iglesia en la Declaración de la renta, y también la de Otros fines de interés social, los ciudadanos tomamos el protagonismo para decidir dónde va una pequeña parte de nuestros impuestos. Cada uno de los que contribuimos con nuestros impuestos, sea la cantidad que sea, en realidad estamos entregando un dinero para que el Estado lo gestione, lo reparta y lo distribuya. Vivimos en comunidad y nuestra sociedad tiene una serie de servicios comunes que nos benefician a todos. De las cosas más evidentes: las carreteras, los hospitales, el alumbrado público, etc.  

Sin embargo, hay otro tipo de actividades que también se desarrollan en la sociedad y que, aunque no seamos beneficiarios directos, sin embargo, la enriquecen y la hacen avanzar. Por ejemplo: no todos asistimos a museos públicos, o a otro tipo de actividades, pero, si quisiéramos, podríamos hacerlo. Incluso aunque haya cosas que no nos gusten suponen progreso y riqueza para la sociedad en su conjunto. Vivir en sociedad, y siendo como es democrática, también significa respeto a la diversidad y a los gustos de otros siempre en ese marco de convivencia.

Pero las casillas en la Declaración de la Renta, la de la Iglesia y la de Otros fines de interés social, suponen una gran oportunidad de libertad. Que conste que hay personas y alguna asociación que están intentado manipular su contenido queriendo hacer lo blanco negro. Ojalá y hubiera también, por ejemplo, una casilla para que pudiéramos elegir que un porcentaje de nuestro dinero se destinase a la investigación para la lucha contra el cáncer, o el Alzheimer, el Parkinson, la ELA o cualquier otra enfermedad o necesidad. De la cantidad de nuestros impuestos que no podemos elegir, es el Estado el que decide por nosotros, estemos o no de acuerdo. Pero de las casillas que existen, podemos elegir a qué queremos que se destine ese pequeño porcentaje: el 0,7 %.  Es la única que oportunidad que tenemos los contribuyentes de decidir a qué se destinan nuestros impuestos.

En el fondo, la minoría que no quiere que haya casillas en la Declaración de la Renta, lo que ponen de manifiesto es que les molesta la libertad y la democracia y fuerzan y retuercen los argumentos para eliminar las casillas y esa oportunidad de libertad. Esto va precisamente en contra de una de las reivindicaciones políticas más recientes, crear una democracia participativa, donde sean los ciudadanos quienes decidan y sean consultado para un mayor número de cosas. Cada vez hay más ayuntamientos que incentivan que sean los vecinos quienes decidan qué proyectos se llevan a cabo en las ciudades.

Por eso, vamos a estar atentos qué casilla o casillas marcamos, porque se pueden marcar las dos al mismo tiempo: la de la Iglesia y la de Otros fines de interés social. El que no quiera, que no marque nada, pero que no impida que cada uno se expresa con libertad.

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