Carta del obispo

Somos una gran familia contigo

† Francisco Cases Andreu

A veces, cuando tengo que escribir unas líneas para animarles a vivir este DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA con conocimiento de lo que es y con ganas de seguir en esta gran Familia, me dejo aparte las ideas teológicas elevadas, y juego con la memoria recordando anécdotas vividas.

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A veces, cuando tengo que escribir unas líneas para animarles a vivir este DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA con conocimiento de lo que es y con ganas de seguir en esta gran Familia, me dejo aparte las ideas teológicas elevadas, y juego con la memoria recordando anécdotas vividas.

Sí, me acuerdo cuando tuve el primer cambio de Parroquia, y muy pocos días después de entrar, estando celebrando la Eucaristía, empezó a llover en serio, y tomé conciencia de que “mi” Parroquia tenía el techo agujereado por más de un sitio. Al día siguiente, a la luz del día, me subí al tejado y comprobé que teníamos que renovar toda la impermeabilización del templo. Hice las preguntas pertinentes a empresas del tema, y para el domingo siguiente tenía ya una propuesta que hacer a la Comunidad. Además de la colecta normal, haríamos cada domingo una especial para librarnos de las lluvias. Una no, mejor, haríamos dos: una recogería las aportaciones voluntarias de los adultos, y otra la recogerían los niños con lo que ellos pudieran reunir. A los mayores no les puse condiciones, pero a los niños sí: sólo podían traer pesetas sueltas (así se llamaban entonces lo que ahora llamamos euros), y no podían pedir a los papás, sino que tenían que entregar de sus ‘ahorros’. No importaba que se recogiera poco en números absolutos, sino que fuera la obra de todos en la familia de la Parroquia. Y el que no tuviera ‘ahorros’ no tenía que preocuparse. Su presencia era importante, muy importante.

Cada domingo informábamos de los resultados del domingo anterior, en la doble cuenta que llevábamos, y del resultado de todo junto. Antes de Navidad habíamos pagado todo entre todos. Y entonces nos dimos cuenta de que habíamos crecido en varias cosas a la vez: en no mojarnos cuando llovía, en generosidad, en sentido de familia, en trasparencia. Y, la verdad, no sabría decir qué nos alegraba más. Para esto sirve hoy el Día de la Iglesia Diocesana y su colecta: para crecer juntos en todas esas cosas. Felicidades a todos por formar parte de esta hermosa y gran Familia. Gracias de corazón a todos por sentirla como propia.