La Iglesia en el marco constitucional y democrático

Hay quien se empeña en poner a la Iglesia como enemiga del bien y de la sociedad cuando, en realidad, la Iglesia es la institución que más está ayudando en la necesidad y que más denuncia las injusticias. Por lo que viene bien, en este sentido, tanto las grandes cifras de la Iglesia en España y que se publican en la Memoria como los datos que podamos ofrecer desde el ámbito diocesano.

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Hay quien se empeña en poner a la Iglesia como enemiga del bien y de la sociedad cuando, en realidad, la Iglesia es la institución que más está ayudando en la necesidad y que más denuncia las injusticias. Por lo que viene bien, en este sentido, tanto las grandes cifras de la Iglesia en España y que se publican en la Memoria como los datos que podamos ofrecer desde el ámbito diocesano.

Es respuesta directa a aquellos que nos quieren enfretnar unos con otros. La Iglesia es hoy la que ofrece un mayor beneficio social no sólo por su labor caritativa, asistencial, sino también ofreciendo esperanza en la enfermedad, humanizando y socialiando a la infania y a la juventud, etc.

Europa Laica realizó un reportaje en el que estimaba en 11.000 millones de euros que la Iglesia recibe del estado, pero, ¿el sueldo de un profesor de religión es un dinero que llega a la Iglesia? ¿Y si el profesor es de religión judía? ¿O de religión musulmana? Ahí es donde está la falacia. Lo mismo sucede con el dinero que reciben los capellanes de centros penitenciarios, no es dinero que vaya a las arcas de la Iglesia, sino a quienes ejercen el oficio. Ese dinero que suma Europa Laica no es, en absoluto, una suma lícita, ni real ni veraz.  

En el ámbito educativo es el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. Da igual si eligen religión católica, religión judía o religión musulmana. Un centro público tiene que ofrecer la asignatura en función de la demanda porque la Constitución reconoce el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. ¿Y en un colegio concertado? El colegio concertado de cualquier orden, congregación religiosa o de inspiración católica accede a dinero público en las mismas condiciones que una cooperativa de profesores, que un centro privado o que cualquier otra institución sea cual sea su ideario siempre y cuando cumpla las normas del Ministerio de Educación. Siendo eso así, ¿dónde está el privilegio?

Vivimos a una democracia sana, con una Constitución fuerte, que ampara los derechos de los ciudadanos. El Estado tiene la obligación de cumplir con la Constitución y ofrecer asistencia religiosa a quien lo desee, así como favorecer distintas ofertas educativas para que los padres puedan elegir la educación para sus hijos.

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