Somos una gran familia contigo

† Julián Barrio Barrio

Queridos diocesanos: la celebración del Día de la Iglesia Diocesana ha de ayudarnos a reavivar la conciencia de que “la diócesis es una parte del Pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la paciente con la colaboración de su presbiterio” y de que “los laicos deben cultivar sin cesar la conciencia de pertenecer a la diócesis, estando siempre dispuestos a aportar su contribución a los proyectos diocesanos, siguiendo la invitación de su pastor”.

Queridos diocesanos: la celebración del Día de la Iglesia Diocesana ha de ayudarnos a reavivar la conciencia de que “la diócesis es una parte del Pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la paciente con la colaboración de su presbiterio” y de que “los laicos deben cultivar sin cesar la conciencia de pertenecer a la diócesis, estando siempre dispuestos a aportar su contribución a los proyectos diocesanos, siguiendo la invitación de su pastor”.

Este año nos acercamos a esta realidad con esta clave: «Somos una gran familia contigo». La diócesis ha de sentirse como una gran familia en la que nadie sobra y todos somos necesarios, siendo una comunidad de fe, esperanza y caridad. Así lo verificamos también en el Sínodo diocesano que estamos celebrando.

La Iglesia es el Cuerpo místico de Cristo. “Como todos los miembros del cuerpo humano, aunque muchos, forman un solo cuerpo, así los fieles en Cristo”. Formamos una gran familia en la que tú no puedes faltar. En la familia humana bien lo sentimos cuando falta uno de sus miembros. De alguna manera forma parte de cada uno de los que componen la familia. Así también en la diócesis. Todos: los sacerdotes, los miembros de la vida consagrada y los laicos, formamos una gran familia para construir y edificar todo el Cuerpo místico de Cristo y trabajar por el bien de la diócesis, sintiéndonos afectados por el dolor del que sufre, y alegrándonos con quien es elogiado. Nadie puede estar ausente ni tener la sensación de estar abandonado.

Es motivo de alegría vivir nuestra fe en esta diócesis de Santiago de Compostela, una gran familia en la que faltaría alguien si tú no estás. Sin tu colaboración pastoral y económica la familia diocesana no es lo mismo. Por eso os agradezco vuestra responsabilidad tantas veces demostrada. No quedemos mirando lo que hemos hecho, veamos lo que podemos seguir haciendo. Con el patrocinio del apóstol Santiago la ayuda del Señor no nos va a faltar.

Con mi afectuoso saludo y bendición.

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