Somos una gran familia contigo

† Juan José Asenjo Pelegrina

Escribo estas líneas en las vísperas del Día de la Iglesia Diocesana, una jornada ya tradicional, en la que reflexionamos sobre lo que la Iglesia particular o diócesis representa en nuestra vida. Para mí, la Iglesia es como la Encarnación continuada, el sacramento de Jesucristo, su prolongación en el tiempo. La Iglesia es Cristo mismo que sigue predicando y enseñando, acogiendo a todos, perdonando los pecados, salvando y santificando.

Escribo estas líneas en las vísperas del Día de la Iglesia Diocesana, una jornada ya tradicional, en la que reflexionamos sobre lo que la Iglesia particular o diócesis representa en nuestra vida. Para mí, la Iglesia es como la Encarnación continuada, el sacramento de Jesucristo, su prolongación en el tiempo. La Iglesia es Cristo mismo que sigue predicando y enseñando, acogiendo a todos, perdonando los pecados, salvando y santificando. Es el ámbito natural de nuestro encuentro con Jesús. Es, como escribiera san Ireneo, la escalera de nuestra ascensión hacia Dios. Es el puente que salva la lejanía y la distancia entre el Cristo celestial, único mediador y salvador, y la humanidad peregrina. Siguiendo a san Cipriano de Cartago, es la madre que nos ha engendrado y que nos permite tener a Dios por Padre. Al sentirla como madre, la sentimos también como nuestra propia familia, como el hogar cálido que nos acoge y acompaña, la mesa familiar en la que restauramos las fuerzas desgastadas y el manantial de agua purísima que nos purifica y nos renueva.

Lo que la Iglesia es para toda la humanidad, eso mismo es proporcionalmente la Iglesia diocesana. Por ello, invito a los fieles de nuestra Iglesia particular a vivir nuestra pertenencia a la archidiócesis con alegría y con inmensa gratitud al Señor. Si no fuera por ella, estaríamos condenados a vivir nuestra fe a la intemperie, de forma aislada, individual y por libre. Gracias a ella podemos vivirla alentados, acompañados y arropados por una auténtica comunidad de hermanos. Pero hemos de vivir también nuestra pertenencia a la Iglesia con responsabilidad, de manera que lo que la Iglesia es para nosotros, lo sea también a través nuestro, es decir: puente, escalera, hogar fraterno, familia, mesa y manantial y, sobre todo, anuncio ilusionado de Jesucristo a nuestros hermanos con obras y palabras.

Rogando a todos que sean generosos en la colecta de este domingo, que tiene como destinataria la archidiócesis y sus múltiples necesidades, os envío un abrazo fraterno, con mi oración y bendición.

Artículos Destacados