¿Cómo sientes la IGLESIA dentro de ti?

† Braulio Rodríguez Plaza

Un nuevo Día de la Iglesia Diocesana. Soy consciente que para la gran mayoría de los católicos de Toledo esta celebración pasa desapercibida: es un domingo más en el que el sacerdote habla de “esa Iglesia diocesana”, hay una colecta especial, y no mucho más. Algunos pensarán que es el día del obispo y los sacerdotes, porque ellos son en realidad “la Iglesia”.

A mí me apena mucho esta percepción de tantos católicos de lo que es la Iglesia. ¡Qué lejos de los primeros siglos en que la Iglesia era sentida como «¡el Cuerpo de Cristo», la unidad de los que creen en Cristo, en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo! Cierto que en algunos círculos y comunidades la Iglesia se siente así; también experimentan lo mismo los cristianos perseguidos, que cuidan unos de los otros. Igualmente, la Iglesia se siente de este modo en muchos países de misión en África, Hispanoamérica o en el Medio y Lejano Oriente. Entre nosotros, no es por mala voluntad esta percepción diferente de la Iglesia, sino consecuencia de muchos siglos de clericalismo, de una percepción lejana de lo que es ser miembros de la Esposa de Cristo, como parte de un Cuerpo, de experimentar que «un solo cristiano es ningún cristiano». Ahí está lo que buscamos: lo que es mi parroquia, lo que es la diócesis, o la Iglesia entera, yo lo considero algo mío, que me interesa y me preocupa. Me preocupa que haya seminaristas y sacerdotes suficientes; me preocupa que en la Iglesia prioricemos la evangelización de los pobres, cuidar de ellos; que haya amor a la eucaristía y a la liturgia; animar a los demás a celebrar la eucaristía dominical.

Sí, la Iglesia diocesana, porción del Pueblo de Dios en este territorio de la diócesis, es una gran familia. Pero, ¿cómo sentirse familia de tanta gente? Muy sencillo: amando a los de cerca; de este modo estás preparado/a para amar a los demás que están lejos de mi parroquia en esta ciudad, en esta población. Muchas veces, en la visita pastoral, pregunto si conocen esta o aquella parroquia que está en La Sagra, Talavera, Extremadura, en la Jara o en Los Montes de Toledo. «Nunca hemos oído que exista ese pueblo», suele ser muchas veces la respuesta. Es verdad que los organismos diocesanos están para ayudar a conseguir esta unidad, pero, ¿qué puedo yo hacer?

Oirás ese domingo 10 de noviembre, Día de la Iglesia Diocesana, que «sin ti no hay presente. Contigo hay futuro». Esto es, tu persona es importante, ocupas un lugar en la Iglesia de Toledo. «Pero, yo tengo bastante con preocuparme de mi parroquia». Sin duda, pero el amor a la Iglesia diocesana no estará nunca enfrentado al amor y servicio que tienes por tu parroquia.

Te pido que pienses un poco en estas ideas, porque no podemos aceptar que los que no quieren ni entienden la Iglesia piensen que esta es un “chiringuito” del obispo y los curas. Y eso lo piensan porque lo ven en nosotros, que tantas veces nos avergonzamos de confesar que somos parte de esa realidad misteriosa, pero visible, que es la Iglesia. Que esta no tiene privilegios, pero sus miembros, ciudadanos de una sociedad concreta, son en tantas cosas como los demás, sean lo que sean: pagan sus impuestos, ganan su vida, ayudan a los demás, ayudan a la Iglesia en sus necesidades, rezan, piden a Dios para resolver sus problemas, dan gracias a Dios por la vida, la alegría y la paz. Sentíos, por favor, la Iglesia.

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