Somos lo que tú nos ayudas a ser.

† Antonio Cañizares Llovera

Queridos hermanos de la Iglesia que peregrina en Valencia: el próximo domingo celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, el día de la diócesis de Valencia. Es un día en el que recordamos que todas las comunidades parroquiales, todos los conventos y monasterios, todos los enviados a las misiones y las distintas realidades eclesiales formamos parte de la misma Iglesia particular, la Iglesia que peregrina en Valencia, y que necesita –junto a los dos vicariatos apostólicos del Amazonas a los que atendemos– nuestra ayuda económica.

Todos caminamos juntos –una gran familia– en la principal misión de la Iglesia: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15), mandato del mismo Jesucristo resucitado. Es necesario que acojamos y ayudemos a todos como parte viva de la Iglesia: “Ved qué dulzura, qué delicia, convivir con los hermanos unidos” (Sal 133, 1), y así que resuene con fuerza el eco “mirad como se aman”, que Tertuliano puso en boca de los paganos del segundo siglo sobre el tenor de vida de los cristianos.

Este año, la ofrenda recogida en la colecta del día de la diócesis se quedará en las parroquias, pendientes de tantas necesidades surgidas por la pandemia de la COVID-19, que tanto dolor y desazón ha producido. Ante tanta miseria destapada, tanta desolación como ha ocasionado, la Iglesia, en su frágil barca, ha de ayudar a todos y proclamar: ¡lo primero es Dios y hemos de escucharle! Y estos auxilios son los templos abiertos, la Palabra de Dios, la eucaristía, el sacramento del perdón, la formación continua, etc. y todos sus frutos en forma de misión y caridad. ¡Tantas iniciativas surgidas desde las mismas parroquias para paliar tantos menesteres!

¡Tanta labor ingente de las Cáritas parroquiales! De esta forma se afirmará nuestra Iglesia, –madre, gran familia– que acoge, ama y alienta a todos, donde caben todos, especialmente los pequeños: los últimos, los pobres, los desamparados. 

Esta jornada de la Iglesia diocesana nos recuerda que los cristianos, sus hijos, tenemos el deber de sostener a nuestra Madre la Iglesia en todas sus necesidades. Es hora de mostrar que somos una familia, hermanos unos de otros y que somos Iglesia: ¡No podemos permanecer impasibles y parados! Algunos podrán colaborar con dinero, otros con su tiempo, otros con su oración, pero somos una gran familia juntos, una Iglesia siempre abierta.

La Iglesia necesita de vuestra ayuda económica para llevar a cabo su misión evangelizadora. No queremos el dinero para nada más. Se trata de un instrumento para el anuncio del Evangelio, sosteniendo a los sacerdotes en su austero sustento, manteniendo el culto divino, la eucaristía –corazón y tesoro de la Iglesia–, fomentando el apostolado y dando el fruto requerido a su tiempo, la caridad. Os animo a participar en esta jornada, utilizando también los medios electrónicos, como el portal de donativos www.donoamiiglesia.es, donde se puede ayudar directamente a la parroquia.

Vuestra contribución es una clara señal de vuestra comunión con la Iglesia, una expresión de la corresponsabilidad con ella y de que todos somos una familia. 

Muchísimas gracias a todos. Que Dios os pague y bendiga, Él siempre paga.

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