Somos lo que tú nos ayudas a ser.

† Vicente Jiménez Zamora

Queridos diocesanos: con el mes de noviembre llega el Día de la Iglesia Diocesana y la ocasión para renovar nuestra pertenencia a la Iglesia particular de Zaragoza, llevando a nuestra consideración lo que esta supone.

Nuestra diócesis —sede metropolitana desde el siglo XIV— tiene una identidad muy precisa: apostólica, por la predicación de Santiago el Mayor; mariana, por la ‘Venida’ y presencia singular de la Virgen del Pilar; martirial en todo tiempo, desde santa Engracia y sus compañeros, hasta la persecución religiosa del siglo XX; eucarística, por el portentoso Misterio de Daroca y sus Sagrados Corporales. Todas estas señas son motivo de agradecimiento y estímulo para continuar la misión en este tiempo recio, marcado por la pandemia de la COVID-19.

Si “Dios jamás abandona a su pueblo, está siempre junto a él, especialmente cuando el dolor se hace más presente” (Papa Francisco, ‘Un plan para resucitar’, en Vida Nueva, 17 de abril de 2020), nuestra Iglesia diocesana tampoco puede hacerlo. Estamos dispuestos a acompañar y servir a las personas y a las familias que se han visto más afectadas por la pandemia con una esperanza activa. 

A finales de mayo, lanzábamos una campaña bajo el lema “Hazlo posible”. En un primer momento, se dirigió a concienciar y a nutrir un fondo diocesano para hacer frente a las emergencias sociales provocadas por la COVID-19. Más de 100.000 € se recogieron en esas primeras semanas y se distribuyeron entre los colectivos más golpeados. Un fondo que fue un signo más, al lado de los de Cáritas y de otras instituciones que, siendo parte de nuestra Iglesia, siguen y seguirán ofreciendo gestos de justicia y caridad a los hermanos excluidos. 

Después, a partir de julio, “Hazlo posible” se dirigió a ayudar a las parroquias. ¿Sería posible la acción caritativa de la Iglesia al margen de las parroquias, de sus instalaciones y de sus miembros? Seguro que no.

Hoy toca enfocar a la diócesis: "Hazlo posible, es tu diócesis”. “Una Iglesia diocesana con corazón en tiempos de pandemia”, como reza nuestra programación pastoral 2020-2021. Como creyentes, desde la mirada preocupada y a la vez confiada en el presente, acogemos los desafíos que nos plantea la grave crisis sanitaria, social, económica y laboral, causada por la pandemia, como una llamada a la conversión pastoral, a la salida misionera, al testimonio personal y en la vida pública. Para ello, necesitamos el compromiso y la colaboración de todos: “Somos lo que tú nos ayudas a ser”, con tu tiempo, tus cualidades, tu apoyo económico y tu oración. 

Colaboración económica. Una Iglesia diocesana con corazón ha de convertirse en “comunidad de bienes” espirituales y materiales. Para que sigamos cumpliendo nuestra misión, acompañando a todos y ayudando a los que más lo necesitan, es necesaria la colaboración económica de los católicos y de todas las personas que valoran nuestra labor. Por ello, os invito a acoger iniciativas que canalizan la generosidad personal, como los portales www.donoamiiglesia.com y www.hazloposiblezaragoza.es. 

Las formas de colaboración son varias: con donativos, con las colectas, con la X en la declaración de la renta, con una cuota periódica, con legados y herencias. 

Como arzobispo agradezco de corazón vuestra entrega personal en los múltiples servicios de la Iglesia y vuestra generosa colaboración económica. ¡Muchas gracias!

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