Somos una gran familia contigo

† Vicente Jiménez Zamora

Queridos diocesanos: el Día de la Iglesia Diocesana es una jornada importante y ya tradicional en el calendario de nuestra Iglesia en España. Su finalidad primera es tomar conciencia viva que los bienes de la salvación que nos procura la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, nos vienen a través de una realidad más inmediata y cercana: la Iglesia particular o diócesis. En nuestro caso, la archidiócesis de Zaragoza, que peregrina en Aragón bajo la protección maternal de la Virgen del Pilar.

Queridos diocesanos: el Día de la Iglesia Diocesana es una jornada importante y ya tradicional en el calendario de nuestra Iglesia en España. Su finalidad primera es tomar conciencia viva que los bienes de la salvación que nos procura la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, nos vienen a través de una realidad más inmediata y cercana: la Iglesia particular o diócesis. En nuestro caso, la archidiócesis de Zaragoza, que peregrina en Aragón bajo la protección maternal de la Virgen del Pilar.

«La diócesis es una porción del pueblo de Dios que se confía al obispo para que sea apacentada con la colaboración de los sacerdotes, de suerte que adherida a su Pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la que se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es una, santa, católica y apostólica» (Concilio Vaticano II, Decreto sobre los Obispos, n. 11).

La Iglesia, en expresión de san Cipriano de Cartago, es la madre que nos ha engendrado y que nos permite tener a Dios como Padre. Al sentirla como madre, la sentimos también como nuestra propia familia; como el hogar cálido que nos acoge y acompaña; la mesa familiar en la que restauramos las fuerzas desgastadas y la fuente de agua viva que nos purifica y nos renueva.

El proyecto de Dios, en palabras del papa Francisco, es: «Hacer de nosotros una única familia de sus hijos, en la que cada uno le sienta cercano y se sienta amado por Él […] Sienta el calor de ser familia de Dios. En este gran proyecto encuentra su raíz la Iglesia, que no es una organización nacida de un acuerdo de algunas personas, sino que es obra de Dios, nace precisamente de este proyecto de amor que se realiza progresivamente en la historia».

Objetivo fundamental de esta jornada es fortalecer nuestra conciencia de familia y de pertenencia afectiva y efectiva a nuestra archidiócesis de Zaragoza, tan rica en historia y en frutos de santidad. En este domingo, damos gracias a Dios por pertenecer a esta gran familia y, sobre todo, oramos por nuestra Iglesia diocesana, por su arzobispo, sacerdotes, diáconos, seminaristas, miembros de vida consagrada y fieles laicos, para que cada día crezcamos en comunión con el Señor, en fidelidad a las propias vocaciones, en unidad y comunión fraterna, en compromiso apostólico y evangelizador y en cercanía y servicio a los pobres y a los enfermos.

Para que nuestra Iglesia diocesana de Zaragoza pueda cumplir su misión evangelizadora, al servicio de todos y ayudando a los que más lo necesitan, es imprescindible la colaboración económica de los católicos y de todas las personas que valoran su labor. Las formas de colaboración son varias: con donativos, con la X en la Declaración de la Renta, con una cuota periódica (mensual, trimestral, anual): es la mejor forma de colaboración económica.

Gracias a esta fiel colaboración económica, la diócesis puede ayudar a las parroquias en sus obras de restauración, en la construcción de nuevos templos, en la conservación de las casas y centros parroquiales, garantizando al mismo tiempo el funcionamiento de la curia y de los servicios diocesanos, sosteniendo nuestro seminario metropolitano, y los centros de estudio, y sirviendo a los pobres.

Como arzobispo os agradezco de corazón vuestra entrega personal en los múltiples servicios de la Iglesia y vuestra generosa colaboración económica. ¡Muchas gracias!

Con mi afecto, gratitud y bendición.

Artículos Destacados