Somos una gran familia contigo

† Ciriaco Benavente Mateos

Celebramos, un año más, el Día de la Iglesia Diocesana, una ocasión propicia para reavivar nuestro sentido de pertenen- cia a esta Iglesia de Albacete que, como porción de la Iglesia universal, camina en esta tierra manchega.

Aquí, en esta Iglesia, habéis nacido y crecido en la fe, habéis experimentado la alegría de conocer a Jesucristo, habéis vivido la experien- cia de ser sus discípulos y de participar en su misión evangelizadora.

Celebramos, un año más, el Día de la Iglesia Diocesana, una ocasión propicia para reavivar nuestro sentido de pertenen- cia a esta Iglesia de Albacete que, como porción de la Iglesia universal, camina en esta tierra manchega.

Aquí, en esta Iglesia, habéis nacido y crecido en la fe, habéis experimentado la alegría de conocer a Jesucristo, habéis vivido la experien- cia de ser sus discípulos y de participar en su misión evangelizadora.

La Iglesia de Albacete, a través de las distintas parroquias y servicios diocesanos, quiere ser, pues, el hogar donde la fe es experimentada y transmitida como fuerza liberadora, capaz de provocar la adhesión y el seguimiento a Jesucristo, su mayor tesoro, tanto en quienes nacen dentro de familias cristianas como en aquellos que se han alejado o en quienes se acercan a su puertas. Queremos ser una Iglesia que, en medio de sus debilidades, acoge a unos y a otros, Y es, así, signo visible de la entrañable misericordia de Dios, que no hace acepción de personas.

Como una buena madre, la Iglesia no solo nos gesta y nos da a luz con la unción del Espíritu Santo, sino que nos cuida y alimenta por medio de los sacramentos y de la Palabra de Dios y, como experta pedagoga, nos acompaña para llegar a ser verdaderos hermanos, auténticos discípulos-misioneros.

Estamos en el tercer año de la misión diocesana. Queremos sentirnos empujados por el Espíritu Santo a llevar a todos la alegría del Evangelio y su fuerza liberadora, a llegar hasta las «nuevas periferias existenciales», para acercar a todos la luz de la esperanza que ilumina nuestras oscuridades.

Somos una gran familia que se construye con el «sí» de cada uno, contigo, contigo, contigo... Contigo acompañamos a nuestros hermanos en la iniciación cristiana de los más pequeños y en la for- mación permanente de los adultos. Contigo celebramos la presencia de Cristo en nuestras vidas y la esperanza a la que nos llama. Contigo servimos a las personas, a la dignidad de todos y, especialmente, a los más pobres.

Os agradezco a todos vuestra colaboración personal y vuestra ayuda material. Doy gracias a Dios por cada uno de los miembros de esta gran familia diocesana, que con vuestro testimonio hacéis presente a Cristo en nuestra misma Iglesia y en el mundo.

Con mi gratitud, afecto y bendición.

 

 

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