Somos una gran familia contigo

† Juan Antonio Reig Plà

Cada vez que celebramos el Día de la Iglesia Diocesana estamos invitados a volver la mirada sobre nuestros orígenes y a dar gracias a Dios. Nuestro primer don es el haber sido creados por Dios y el ser acogidos en el seno de nuestra familia. Nuestros padres, cooperando con Dios, nos regalaron la vida y nuestra condición filial. Somos hijos y hemos conocido el amor en esa primera comunión de personas que es nuestra familia.

Cada vez que celebramos el Día de la Iglesia Diocesana estamos invitados a volver la mirada sobre nuestros orígenes y a dar gracias a Dios. Nuestro primer don es el haber sido creados por Dios y el ser acogidos en el seno de nuestra familia. Nuestros padres, cooperando con Dios, nos regalaron la vida y nuestra condición filial. Somos hijos y hemos conocido el amor en esa primera comunión de personas que es nuestra familia.

Un día, hermoso y grande, por medio del bautismo y la fe de nuestros padres y padrinos, fuimos injertados en Cristo, como una nueva creación, y pasamos a formar parte de la gran familia de los hijos de Dios: la Iglesia. Desde entonces podemos llamar a Dios Padre y, asistidos por el Espíritu Santo, caminar teniendo como horizonte la vida eterna, el cielo, la gloria.

Todo esto nos debe llenar de gratitud. Hoy formamos parte de esa gran familia católica que llamamos diócesis de Alcalá de Henares unida al resto de las diócesis católicas en comunión con el santo padre, el papa Francisco. A la Iglesia católica la llamamos nuestra Madre porque nos ha engendrado por la fe y el bautismo y nos alimenta con la Palabra de Dios y los sacramentos. Ambos, Palabra y sacramentos, nos llevan a vivir en Cristo y a expresar esta vida mediante la comunión como hermanos de la misma familia que viene de lejos y posee una rica historia.

Al mismo tiempo que estamos celebrando los 450 años de la reversión de las reliquias de los Santos Niños Justo y Pastor, nuestros patronos, este año conmemoramos también los 400 años del milagro de las Santas Formas. Los dos acontecimientos nos deben llenar de alegría y, a la vez, nos deben estimular a ser testigos de la fe y amantes de la adoración eucarística.

Si nos acercamos al Señor nos contagiaremos de su amor y Él nos capacitará para las obras grandes que quiere realizar en nuestra diócesis a través de nosotros: el cuidado de las celebraciones de culto y alabanza a Dios, la catequesis, las obras de apostolado, el cuidado de los pobres, enfermos y encarcelados; la atención a las familias, a los niños, adolescentes y jóvenes. En definitiva, el Señor nos ayudará a ser una Iglesia atenta a la voz del Espíritu, que es nuestro verdadero Maestro, quien nos conduce por los caminos de la santidad.

Que la celebración del Día de la Iglesia Diocesana nos ayude a comprender y valorar la gracia de formar parte de la Iglesia católica, nuestra Madre y Maestra.

Con mi bendición.

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