Somos una gran familia contigo

† Jesús García Burillo

Al llegar a la diócesis a Ávila, me dirigí a vosotros con mi primera carta pastoral ¡Somos una familia!, con la que me propuse responder a la invitación del Papa san Juan Pablo II: reunir a la familia de los fieles y fomentar la caridad y la comunión fraterna, para hacer de nuestra diócesis la casa y la escuela de la comunión.

Queridos diocesanos: al llegar a la diócesis a Ávila, me dirigí a vosotros con mi primera carta pastoral ¡Somos una familia!, con la que me propuse responder a la invitación del Papa san Juan Pablo II: reunir a la familia de los fieles y fomentar la caridad y la comunión fraterna, para hacer de nuestra diócesis la casa y la escuela de la comunión.

El domingo 13 de noviembre celebraremos, como todos los años, el Día de la Iglesia Diocesana, en esta ocasión con el lema: «Somos una gran familia contigo». Sí, la Iglesia, nuestra diócesis, es como una familia, una casa de Dios donde habita su familia (LG 6), por eso nuestra relación se fundamenta en la vida fraterna y en la comunión; una fraternidad que es fermento del Reino. El Espíritu Santo, que nos ha hecho hijos de Dios por medio del bautismo, nos estimula y nos anima continuamente para procurarlo.

Formar parte de esta familia, que es la Iglesia, estrecha entre nosotros los lazos fraternos hasta sentirnos corresponsables los unos de los otros. Tan importante es quien sostiene la Iglesia con su oración y su interés por la marcha de la parroquia como aquel que colabora económicamente, o está implicado en la actividad pastoral diaria de la misma. Tú eres un bien para mí –podemos decir–, te necesito.

Ampliando esta realidad eclesial, el Papa Francisco nos ha recordado también, con su carta encíclica Laudato si’, la responsabilidad que tenemos como cristianos con nuestra casa común –que es el mundo– y cómo debemos cuidarla para que también puedan gozar de ella las generaciones futuras.

Es un gran desafío para el mundo actual relacionar sus raíces humanas con la fraternidad universal. Y para un cristiano, por medio del testimonio y la participación en la Iglesia, ayudar a todos a tomar conciencia de que unidos como hermanos tenemos futuro. Esto lo podemos lograr siendo casa y escuela de comunión, por nuestra participación diaria en la acción evangelizadora y misionera, caritativa, celebrativa y pastoral.

¡Somos una gran familia contigo! Y contigo contamos para seguir trabajando por un mundo más fraterno. Muchas gracias por tu colaboración y participación activa en la vida y en las tareas de la Iglesia diocesana.

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