Somos una gran familia, contigo.

† Fidel Herráez Vegas

Celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Una Jornada para que los católicos tomemos conciencia de pertenecer a la Iglesia universal en y desde cada una de nuestras Iglesias locales. Nuestra diócesis de Burgos es esa gran familia que, como dice el lema de la Jornada, cuenta contigo y con cada uno de nosotros: sacerdotes, religiosos, laicos..., porque es tarea de todos construirla, sostenerla y llevar adelante la misión que el Señor nos confía.

Para nosotros, esta celebración tiene una connotación muy especial: ese día me despediré de esta queridísima diócesis de Burgos que para siempre será mi esposa. En el relevo episcopal se manifiesta la grandeza de la Iglesia en su catolicidad, apostolicidad y misterio de comunión. Además, ese día comenzaremos nuestro Año Jubilar con motivo del VIII centenario de la catedral. Festejar los 800 años de nuestra catedral, por tanto, no es realzar o enaltecer a un edificio, sino contemplar a la comunidad cristiana que, a lo largo de tantos años, siendo verdaderas "piedras vivas", lo ha ido construyendo, alentando y llenando de vida. Por eso, el Año Jubilar tiene una dimensión fuertemente eclesial. Así se entiende que su apertura y su clausura se enmarquen en la celebración del Día de la Iglesia Diocesana.

A lo largo de este Año iremos profundizando en las dimensiones que conlleva, como un Año de gracia que nos regala el Señor. Pero, sobre todo, tendremos ocasión para descubrir el gozo de formar parte de una gran familia, la Iglesia en Burgos, convocada por Jesús con la fuerza del Espíritu, para prolongar aquí su misma misión. Estamos llamados a continuar ese Año de gracia que Jesús proclamó en la sinagoga de Nazaret: ser buena noticia y esperanza para nuestro mundo, que tanto lo necesita en las actuales circunstancias. De todo ello estamos tratando precisamente en la Asamblea diocesana a la que os convoqué y os sigo invitando encarecidamente a participar. Juntos estamos llamados a hacer una experiencia fuerte de comunidad, de discernimiento, de oración comunitaria, de proyección en el presente y en el futuro. 

Todos somos necesarios, todos edificamos y construimos la Iglesia que peregrina en Burgos. El sentido de pertenencia a esta gran familia que es la Iglesia, lo tenemos que cultivar especialmente. Quizás es una de nuestras carencias en la vivencia de la fe: la débil dimensión comunitaria que profesamos. Puede que vivamos una fe fuertemente individualista. Educar en este sentido es misión de la iniciación cristiana; pero también es tarea de las familias y de los colegios católicos. La fe la vivimos con otros; y con otros formamos una comunidad que está llamada a ser luz y fermento de nueva humanidad. 

La pertenencia a la Iglesia se cultiva en la medida en que se conoce y se participa. El conocimiento nos lleva al cariño y la participación nos compromete. Por eso, es tan importante que aportemos en nuestras parroquias nuestro tiempo, nuestras cualidades, nuestra oración por los demás. El Día de la Iglesia Diocesana nos recuerda también la necesidad de nuestro apoyo económico, responsable y generoso, a fin de contribuir al sostenimiento de la Iglesia y de sus múltiples acciones. Así lo estamos visibilizando a lo largo de este tiempo de pandemia: lo que la Iglesia hace con tantas presencias significativas en nuestra sociedad a favor de los que sufren, es gracias a la aportación de personas y rostros concretos. Son las maneras de sentirnos Iglesia y de construirla. Así formamos parte de una gran familia en la que todos aportamos y nos enriquecemos, nos alentamos y nos ayudamos, nos queremos y nos sentimos enviados a sanar y curar. Una gran familia que cuenta contigo, porque contigo somos más para hacer el bien. 

Que santa María, Madre de la Iglesia, nos ayude y acompañe como familia diocesana.

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