Somos una gran familia contigo

† Fidel Herráez Vegas

Mis queridos hermanos y hermanas: el Día de la Iglesia Diocesana pretende ser una contribución más a vigorizar nuestro sentimiento de pertenencia a la misma. Todos formamos parte de la Iglesia universal, pero pertenecemos concretamente al Pueblo de Dios en el seno de una comunidad diocesana, de una Iglesia particular, en este caso la de Burgos.

Mis queridos hermanos y hermanas: el Día de la Iglesia Diocesana pretende ser una contribución más a vigorizar nuestro sentimiento de pertenencia a la misma. Todos formamos parte de la Iglesia universal, pero pertenecemos concretamente al Pueblo de Dios en el seno de una comunidad diocesana, de una Iglesia particular, en este caso la de Burgos, que es en la que habéis nacido a una nueva vida por el bautismo, que os ha insertado en Cristo en esta Iglesia diocesana que peregrina en nuestra tierra. Esa comunidad es en la que se nos anuncia el Evangelio, para que todos participemos de aquella riqueza que aporta a la Iglesia el seguimiento de Jesucristo, a quien, contando con nuestra pobreza, testimoniamos en esta sociedad burgalesa.

Bien es verdad que nuestra unión en el Cuerpo Místico de Cristo por el bautismo no nos exime de la responsabilidad personal que cada uno tiene a la hora de responder a la llamada que el Señor nos ha hecho a seguirle. Por eso la respuesta de los miembros de la Iglesia, aunque ha de hacerse en comunidad, ha de partir de una respuesta personal, consciente y animada por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Con esa fuerza se explica la contribución de todos los miembros de la diócesis, a través de nuestras parroquias, nuestras asociaciones y movimientos diocesanos, a través de tantas realidades pastorales de la Iglesia burgalesa, que quieren dar respuesta a la transmisión, celebración y testimonio de la fe. De la respuesta personal en comunidad que damos en el Credo, «Sí, creo», nace la aportación de cada uno a la construcción de la Iglesia. Por eso quiero, en esta ocasión, dar gracias a Dios, pero también a cada uno de vosotros, porque, a través de vuestra colaboración y, con la gracia del Señor, hacéis las obras de Cristo en nuestra sociedad, y así lo hacéis presente a Él.

Con afecto os bendigo.

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