Somos una gran familia contigo

† Fidel Herráez Vegas

Queridos hermanos: un año más el Día de la Iglesia Diocesana se convierte en ocasión para ser más conscientes de nuestro ser Iglesia, una condición que es el regalo que Dios nos concede por ser seguidores de Jesús. El ser miembros de la Iglesia de Jesucristo es un don que nos permite vivir nuestra fe en comunidad, formando parte de la gran familia de los creyentes.

Queridos hermanos: un año más el Día de la Iglesia Diocesana se convierte en ocasión para ser más conscientes de nuestro ser Iglesia, una condición que es el regalo que Dios nos concede por ser seguidores de Jesús. El ser miembros de la Iglesia de Jesucristo es un don que nos permite vivir nuestra fe en comunidad, formando parte de la gran familia de los creyentes. Es esta última a rmación la que mejor nos ayuda a entender y vivir nuestra fe como algo que nos une y hermana, de tal manera que nos conciencia profundamente para que vivamos nuestra realidad de creyentes desde la responsabilidad del que se siente miembro activo de su familia, a la que ama, y se esfuerza por dar lo mejor de sí mismo para todos sus miembros. Por ser Iglesia nos sentimos comprometidos.

A lo largo de estos ya prácticamente dos años que llevo con vosotros me he sentido siempre y desde el primer momento como uno más de esta familia de creyentes que peregrina en Burgos. En especial a través de mis visitas pastorales a tantas comunidades, 

que llevo realizando prácticamente desde el inicio de mi ministerio pastoral entre vosotros, son las que me han permitido conoceros más, entender vuestra vida, compartir vuestras inquietudes, necesidades, alegrías, momentos de di cultad y quereros más porque sois mi familia, yo soy de los vuestros. He compartido grandes momentos con cada una de las parroquias que he visitado, sus grupos apostólicos, catequistas, familias, enfermos, comunidades religiosas, sacerdotes, todos sois testimonio de que somos una familia unidad por los lazos de la fe. Aunque estamos en camino en el seguimiento de Jesucristo, he comprobado que Él es el que da fundamento a nuestras parroquias, impulso a tantos esfuerzos pastorales, consistencia al compromiso creyente de cada bautizado.

¡Cuántas gracias Dios nos concede a cada uno por medio de esta Iglesia en Burgos! ¿Cómo agradecérselo? Pues, sin duda, desde nuestro compromiso cristiano. Comenzando por a anzar cada día nuestra identi cación con esta Iglesia; siguiendo por vivir nuestra fe como una exigencia de ser cercanos con todos, especialmente con los más débiles y, al mismo tiempo, con la responsabilidad de sostener entre todos con nuestros donativos las necesidades de nuestra Iglesia y todas sus actividades pastorales y caritativas.

No tengamos miedo al compromiso, porque solo desde él es como esta Iglesia burgalesa será la gran familia de los que seguimos a Jesucristo.

Con mi afecto muy cordial para todos vosotros.

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