Somos una gran familia contigo

† Rafael Zornoza Boy

Queridos fieles de Cádiz y Ceuta: el Día de la Iglesia Diocesana nos recuerda, un año más, uno de los pilares de nuestra fe: que los católicos formamos una gran familia. Una familia real, unida por lazos que van más allá de la sangre: somos parte de la familia de Dios, que se extiende a través de los siglos.

Queridos fieles de Cádiz y Ceuta: el Día de la Iglesia Diocesana nos recuerda, un año más, uno de los pilares de nuestra fe: que los católicos formamos una gran familia. Una familia real, unida por lazos que van más allá de la sangre: somos parte de la familia de Dios, que se extiende a través de los siglos.

Hace pocas semanas fuimos testigos de esta gran familia que es la Iglesia: cientos de miles de jóvenes se reunían junto al papa Francisco en Cracovia. Allí, por encima de razas, nacionalidades o idiomas, nos sentimos parte de “algo más”. Lo recordaba el papa Francisco en la vigilia de adoración: “nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia”.

Nuestra familia, la Iglesia, tiene necesidades, espirituales y materiales y, en este sentido, hemos de considerar este Día de la Iglesia Diocesana. Nuestras parroquias no son solo edificios, sino el reflejo de esa gran familia que es la Iglesia universal y de la que todos somos responsables económicamente. La comunicación cristiana de bienes ha sido siempre un rasgo distintivo de la comunidad cristiana, fruto de la caridad y de la disponibilidad para el servicio. Cada uno, según sus circunstancias y posibilidades, con sinceridad ante Dios, podemos preguntarnos cómo ayudamos a sostener nuestras comunidades; a veces seremos como la viuda del evangelio, que no pudo dar una gran aportación económica, pero dio “todo lo que tenía”; y a veces como Zaqueo, que, al encontrarse con el Señor, al entrar a formar parte de su familia no dudó en dar “la mitad de sus bienes a los pobres, y, si engañé a alguien, le devolveré cuatro veces más” (Lc 19, 8-9).

En esta jornada “familiar” seamos generosos. Generosos en oración por nuestra Iglesia y generosos en lo que podamos aportar, conscientes de que siempre recibiremos más de lo que damos, porque, a través de la Iglesia, de los sacramentos, de la fraternidad, recibimos la alegría de los hijos de Dios y hacemos posible nuestro servicio a la sociedad, tan necesitada de consuelo y esperanza.

Como padre y pastor de esta familia diocesana de Cádiz y Ceuta os bendigo de corazón.

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