Somos una gran familia contigo

† Rafael Zornoza Boy

Queridos hermanos: un año más, la Iglesia española celebra el Día de la Iglesia Diocesana. Esta jornada se celebra desde hace años bajo el lema «Somos una gran familia contigo», lo que nos recuerda que todos y cada uno de nosotros tiene un papel insustituible en la Iglesia, en nuestra Igle- sia. Así como en nuestra familia de sangre somos únicos, también en esta gran familia cada persona es única ante los ojos de Dios y ha de serlo igual- mente ante sus hermanos.

Queridos hermanos: un año más, la Iglesia española celebra el Día de la Iglesia Diocesana. Esta jornada se celebra desde hace años bajo el lema «Somos una gran familia contigo», lo que nos recuerda que todos y cada uno de nosotros tiene un papel insustituible en la Iglesia, en nuestra Igle- sia. Así como en nuestra familia de sangre somos únicos, también en esta gran familia cada persona es única ante los ojos de Dios y ha de serlo igual- mente ante sus hermanos.

Este año, además, en unos días, la Iglesia universal celebrará, por primera vez, la Jornada Mundial de los Pobres, instituida por nuestro papa Francis- co al nal del Jubileo de la Misericordia. Una campaña que nos recuerda, muy oportunamente en este Día de la Iglesia Diocesana, los millones de personas, de hermanos nuestros, que sufren cada día el cruel azote del hambre, la desigualdad, la emigración forzosa, el analfabetismo o las te- rribles consecuencias del egoísmo de otros, llegando incluso a costar la misma vida.

Todos sabemos y valoramos el inigualable servicio que la Iglesia, a través de tantas iniciativas, realiza en favor de estas personas, una muestra más de esa familia que necesita manifestar su amor «no de palabra y de boca, sino de verdad y con obras» como nos recuerda san Juan, el apóstol amado de Jesús.

Nadie podrá dar lo que nos corresponde a cada uno de nosotros en esta ta- rea de hacer realidad el reinado de Dios en la tierra. Seamos conscientes de que nuestras obras, nuestros sacri cios son únicas y necesarias siempre, que, como nos recordaba el papa Francisco, «a partir del amor misericordio- so con el que Jesús ha expresado el compromiso de Dios, también nosotros podemos y debemos corresponder a su amor con nuestro compromiso». Un compromiso especialmente necesario en la atención a los más necesitados.

Este Día de la Iglesia Diocesana es un buen momento para examinar nuestra respuesta a este compromiso. Hemos de ver con sinceridad qué podemos ofrecer a los demás, ya sea ayuda económica, tiempo a través del volunta- riado en nuestras parroquias u organizaciones, conocimientos... aquello que cada uno pueda. La Iglesia se ha construido a través de los siglos gracias a estas pequeñas entregas que, como los sillares de una catedral, sostienen, a veces de manera oculta, todo este edi cio grandioso del que somos parte. Nosotros lo celebramos especialmente en este Año Jubilar diocesano en el que recordamos la vasta historia de nuestra diócesis y el legado de fe que hemos recibido gracias a tantos hermanos nuestros que nos han precedido y de cuyo compromiso somos hijos.

Ojalá que este Día de la Iglesia Diocesana constituya un punto de in exión para todos. Que correspondamos al amor de Dios con obras y de verdad, que seamos realmente cristianos comprometidos con nuestros hermanos, conscientes de ser parte de la familia divina y humana de la Iglesia univer- sal. Que nuestro apoyo sea signo vivo de nuestra comunión y pertenencia, pues haremos patente a Cristo y su Evangelio.

Queridos amigos, rezo siempre por vosotros, especialmente en esta jornada que nos recuerda, también a los obispos, la responsabilidad de ser padre y pastor, entregados en el servicio y cuidado de nuestra Iglesia diocesana. Rezad vosotros por mí para que siempre sepa corresponder a esta tarea que el Señor me ha encomendado en nuestra querida diócesis de Cádiz y Ceuta.

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