Somos una gran familia contigo

† Carlos Manuel Escribano Subías

El Día de la Iglesia Diocesana nos brinda la oportunidad de poner ante nuestra mirada, con profunda gratitud, todos los dones que el Señor nos regala por medio de nuestra Madre la Iglesia.

El Día de la Iglesia Diocesana nos brinda la oportunidad de poner ante nuestra mirada, con profunda gratitud, todos los dones que el Señor nos regala por medio de nuestra Madre la Iglesia. Una Iglesia que, en la Diócesis, se hace cercana, visible y amable y que siempre debe mostrar al mundo el rostro misericordioso de Dios. Una Iglesia en la que todos, como miembros de un único Cuerpo y unidos a su Cabeza que es Cristo, somos absolutamente necesarios e irrepetibles. Una Iglesia construida con muchas piedras vivas, muchas personas, que viven su pertenencia a la misma con alegría y generosidad. Una Iglesia en la que nos sentimos familia de la que todos los creyentes formamos parte.

La Iglesia para realizar su misión necesita la colaboración activa y responsable de todos nosotros. Contigo, somos una gran familia y, como ocurre entre los tuyos, es mu y importante tu compromiso. Necesitamos de tu colaboración personal y también de medios temporales para llevar adelante nuestra misión. A nadie extraña que, aun ateniéndose a criterios de austeridad, la Iglesia necesite disponer de recursos económicos para atender debidamente al culto divino, a las tareas de evangelización, al cumplimiento de sus deberes de solidaridad, al sostenimiento de numerosas obras de educación y a la promoción humana, asistencial y social que tiene a su cargo. Esto nos pide a todos nuestro compromiso y el hacernos conscientes de la necesidad de nuestra participación.

Los datos que podrás analizar en este cuadernillo presentan detrás de las cifras a muchas personas anónimas que de una manera callada y eficaz están construyendo la familia eclesial. Personas que ponen sus energías, tiempo, buen hacer y sus recursos económicos a favor de los demás. Muchas gracias por vuestra generosidad constatada tantas y tantas veces y que tanto ha ayudado a nuestra Iglesia diocesana.

Os doy las gracias de corazón a los que habéis encontrado distintas formas de concretar vuestro apoyo económico: a los que suscribís una cuota fija, a los que marcáis la casilla a favor de la Iglesia en vuestra declaración de la renta, a los que aumentáis vuestros donativos en las colectas que se hacen en el templo... Gracias por vuestra participación en la vida de vuestras parroquias, en la vida de nuestra querida diócesis. Gracias por apoyar a esta gran familia, que es la tuya.

Con todo afecto,

+ Carlos Manuel Escribano Subías

Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

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