Sin ti no hay presente. CONTIGO hay futuro.

† Gerardo Melgar Viciosa

Difícilmente un lema como este de la Jornada de la Iglesia Diocesana de este año puede expresar y recoger mejor el sentido teológico y la necesi.dad de nuestra participación en la Iglesia como miembros de la misma. 

La Jornada de la Iglesia Diocesana es una jornada en la que se nos invita a reflexionar sobre la misión de la misma y la importancia de nuestra participación como miembros vivos y activos de ella. 

«Sin ti no hay presente» se nos dice en la primera parte del lema. Si no tomamos conciencia de que somos y debemos ser miembros vivos de esa Iglesia viva, si no nos sentimos llamados a participar mucho más plena y generosamente en la misión que tiene la Iglesia entera y de la que nosotros debemos participar como miembros de la misma, no puede haber presente de evangelización ni de Iglesia, porque esta tiene la misión de evangelizar.

La misión que tiene la Iglesia entera tendrá y será una realidad en la medida que todos y cada uno de sus miembros participamos y colaboramos corresponsable y activamente, porque como dice el papa Francisco en la exhortación Evangelii gaudium: «todo bautizado por el hecho de serlo es y debe ser un auténtico agente de evangelización». 

Por eso, la misión de toda la Iglesia hemos de hacerla realidad, por supuesto, con la gracia y la ayuda del Señor, pero entre todos los que la formamos y con la aportación de todos, participando corresponsablemente y como miembros vivos de la misma; no hay presente en la Iglesia porque sin mí y sin ti y sin cada uno de sus miembros no hay evangelización y, si no hay evangelización, la Iglesia no tiene sentido, porque si ella existe es para evangelizar. 

La segunda parte del lema de esta Jornada de la Iglesia Diocesana es este: «Contigo hay futuro». Porque si la misión de la Iglesia es evangelizar, esta tendrá futuro y en un futuro solo se logrará si la tarea evangelizadora se entiende como evangelización comunitaria y en corresponsabilidad. 

En la medida en que cada uno de nosotros nos sintamos corresponsables de la misión de toda la Iglesia, en esa misma medida la evangelización será posible y será una realidad lograda con la participación corresponsable de todos y cada uno de sus miembros: sacerdotes, religiosos y laicos en la evangelización del mundo actual. 

El futuro depende por supuesto de la acción de Dios, pero ha sido el Señor quien ha encomendado dicha misión a la Iglesia entera en la persona de los apóstoles; por eso la evangelización va a depender primero de Dios, pero también de la aportación de todos los carismas de todos los miembros que constituyen la Iglesia entera. 

Esta aportación puede ser muy distinta para cada uno: para unos se trata de aportar su tiempo, su dinero y sus energías, para otros su saber, para otros sus cualidades humanas y sus virtudes, y para todos consistirá en la animación a los demás por el testimonio de nuestra fe, de tal manera que se sientan miembros vivos y corresponsables de la misma. 

La Jornada de la Iglesia Diocesana debe ser algo que nos mueva y llame a cada uno de los que formamos la Iglesia para que revisemos cómo está siendo nuestra inserción y participación en la Iglesia, que nos preguntemos: ¿qué aporto yo a la misma como miembro vivo que soy? ¿Qué me falta para que mi participación y mi presencia en la Iglesia sea realmente una participación y una presencia viva? Porque «sin ti no hay presente y contigo hay futuro».

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