Somos una gran familia contigo

† Gerardo Melgar Viciosa

Obispo Prior de Ciudad Real

En una familia, para que sea viva, cada uno de sus miembros aporta lo que está en su mano, para que todos se sientan a gusto y puedan cubrir todas sus necesidades en el seno de la misma.

«Somos una familia contigo». Con este lema se anuncia el Día de la Iglesia Diocesana este año 2017. Un lema cargado de verdad y contenido, porque la Iglesia es esa gran familia de Jesús, formada por todos sus seguidores y discípulos.

En una familia, para que sea viva, cada uno de sus miembros aporta lo que está en su mano, para que todos se sientan a gusto y puedan cubrir todas sus necesidades en el seno de la misma.

En la Iglesia, como familia de Jesús, todos sus miembros se deben sentir llamados a ser miembros vivos y activos, que voluntariamente dan lo mejor de sí mismos; tiempo, saber, medios económicos, a favor de los que los necesitan en cada momento, para que toda la familia funcione.

Son muchas las personas que, como exigencia de su fe y de su condición de discípulos misioneros, se ponen al servicio de la Iglesia, como su verdadera familia, y a través de ella al servicio de toda la sociedad, como catequistas, como voluntarios de Cáritas, como animadores de un determinado sector de la pastoral y que realizan una labor espléndida y francamente magnífica de ayuda en todos los sentidos, desde lo material hasta el servicio al Evangelio en el proyecto de una «nueva evangelización».

Son cada vez más los que considerando a la Iglesia su propia familia, que deben sostener entre todos, se sienten llamados a colaboran económicamente con la Iglesia a través de donaciones, limosnas, cuotas mensuales o anuales fijas, poniendo la X a favor de la Iglesia católica en la declaración de la renta, etc.

Gracias a todos ellos esta gran familia que es la Iglesia puede llevar a cabo todos los proyectos pastorales que a favor de la persona y del creyente realiza cada curso; gracias a ellos puede ayudar a multitud de familias que acuden a ella para solicitar la ayuda más elemental de alimento, ropa, pago de luz o de alquiler de vivienda; gracias a ellos la diócesis puede llevar adelante toda una serie incontable de actividades pastorales, para las cuales se necesitan personal y medios económicos.

Son cada vez más los no católicos que ante la buena actuación de la iglesia, su acción social, educativa y evangelizadora y ante la multitud de ayudas que lleva a cabo a creyentes y no creyentes están dispuestos a ayudar económicamente, para que pueda seguir haciendo lo que ha hecho hasta ahora, que es ayudar a los más pobres, necesitados y marginados de esta sociedad.

Si la familia es algo fundamental en la tarea de la humanización, de personalización y cristianización, la Iglesia desempeña multitud de proyectos de humanización y cristianización y para ellos necesita de la ayuda, del apoyo, de la generosidad de tantas personas que quieran ofrecer su tiempo, su saber, sus cualidades y su dinero.

Para que esta familia que formamos entre todos, que es la Iglesia, pueda seguir desarrollando esos proyectos humanizadores y misioneros en medio de nuestra sociedad, y pueda seguir cumpliendo con la misión que el Señor le ha confiado de «id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28, 19), o, como decía Juan Pablo II, «llevar el Evangelio al corazón del mundo», todos debemos considerarnos parte activa de esa familia que formamos entre todos; y estar dispuestos a dar algo de lo nuestro: tiempo, saber, dedicación, dinero.

Sintamos la llamada a colaborar desde nuestra condición de miembros vivos y activos de esta familia de Jesús que es la Iglesia con nuestro tiempo, nuestras cualidades al servicio del anuncio del Evangelio, compartiendo nuestra fe con los que no la tienen, y sintiéndonos, de verdad, miembros activos y vivos de la misma.

Celebremos este Día del Iglesia Diocesana sintiéndonos, de verdad, familia, Iglesia y diócesis, porque somos una familia contigo que quiere dar respuesta a tantas expectativas como muchos de los hombres y mujeres de nuestra sociedad y de nuestro mundo tienen puestas en ella.

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