Somos lo que tú nos ayudas a ser.

† Diego Zambrano López

La celebración del Día de la Iglesia Diocesana ofrece a todos los diocesanos un momento de reflexión profunda sobre nuestras comunidades eclesiales, nuestras parroquias y nuestra diócesis, así como sobre nuestra pertenencia y participación en las mismas. 

El lema de este año: "Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo”, nos invita a cuestionarnos qué aportamos nosotros a nuestra Iglesia, de la que todos por el bautismo formamos parte y en la que estamos llamados, más si cabe en la situación de pandemia en la que nos encontramos, a aportar:

  • Nuestro tiempo. Detrás de las parroquias, asociaciones, grupos, movimientos, se encuentran cientos de personas que en comunión con la Iglesia y la Palabra de Dios trabajan cada día por hacer el bien a los demás. Aportando algo que es más valioso de lo que puede parecer, porque no puede recuperarse: el tiempo. Agradecemos la labor incansable de los voluntarios en muy diversos campos: salud, cárcel, Cáritas, catequesis y un largo etcétera. Ellos invierten a fondo perdido.
  • Nuestras cualidades. Todos tenemos unos talentos otorgados por el Señor. Diferentes unos de otros, pero válidos y necesarios. Si uno no aporta lo que tiene, quedará por hacer. Seamos generosos en la gestión de nuestros talentos al servicio del Reino. 
  • Nuestro apoyo económico. La diócesis de Coria-Cáceres dispone un fondo diocesano de emergencia, para atender a las personas que están sufriendo y padeciendo dificultades derivadas de la crisis sanitaria creada por la COVID-19. Este curso pasado ha realizado un enorme esfuerzo económico, intentando dotar a nuestras instituciones -como las residencias de ancianos- de los medios oportunos para combatir el coronavirus. Pero hay muchos más frentes que atender: parroquias, misiones, labor evangelizadora, la labor de los sacerdotes… 

Seamos generosos en las aportaciones económicas para poder auxiliar a nuestros hermanos más necesitados. Nuestro Sínodo diocesano en la disposición 89, sobre la comunicación cristiana de bienes, nos dice que“hemos de colaborar en el sostenimiento económico de las necesidades de la comunidad cristiana y de sus miembros con una parte de nuestros ingresos, cada cual en la medida de sus posibilidades”.

  • Nuestra oración. El papa Francisco nos dice:“El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar”. Y ante las dificultades, la oración, pilar que nos sostiene ante la tormenta. “Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti”. (Sábado Santo de la sepultura del Señor. Momento extraordinario de oración en tiempos de pandemia presidido por el santo padre Francisco).

Bajo el hastag #SomosIglesia24Siete, el Programa para el Sostenimiento Económico de la Iglesia Católica explica qué recursos obtiene la Iglesia y cómo se utilizan para realizar su labor en beneficio de los cristianos y de toda la sociedad. 

Esta jornada que celebramos se suma a ese loable objetivo, basado en la transparencia y en la comunicación, para que todos los que formamos parte de la Iglesia seamos conscientes y consecuentes con la tarea que tenemos como bautizados, evangelizar y hacer posible el Reino de Dios en este mundo.

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