Somos una gran familia contigo

† Francisco Cerro Chaves

Queridos diocesanos: el próximo 13 de noviembre celebramos este año el Día de la Iglesia Diocesana con el lema «Somos una gran familia contigo».

Me gusta el lema porque presenta a la Iglesia como la gran familia de los hijos de Dios. ¿Dónde nos sentimos siempre acogidos, protegidos, ayudados, queridos? Sin duda que en la familia. Celebrar el Día de la Iglesia Diocesana es recordarnos que pertenecemos a una diócesis, con sus parroquias, donde cada uno de nosotros ha sido incorporado a la Iglesia por el bautismo. En la parroquia seguimos celebramos los sacramentos en momentos importantes de nuestra vida, primera comunión, confirmación, matrimonio.

Queridos diocesanos: el próximo 13 de noviembre celebramos este año el Día de la Iglesia Diocesana con el lema «Somos una gran familia contigo».

Me gusta el lema porque presenta a la Iglesia como la gran familia de los hijos de Dios. ¿Dónde nos sentimos siempre acogidos, protegidos, ayudados, queridos? Sin duda que en la familia. Celebrar el Día de la Iglesia Diocesana es recordarnos que pertenecemos a una diócesis, con sus parroquias, donde cada uno de nosotros ha sido incorporado a la Iglesia por el bautismo. En la parroquia seguimos celebramos los sacramentos en momentos importantes de nuestra vida, primera comunión, confirmación, matrimonio.

Como en la familia, donde cada miembro tiene su papel que desempeñar, así en la Iglesia cada uno tenemos nuestra tarea. ¿Te has preguntado alguna vez qué puedes hacer tú en esta gran familia o tal vez solo piensas en lo que la Iglesia te puede dar?

Permíteme darte algunas pistas sobre lo mucho que puedes dar y recibir en la Iglesia.

1.- Participar en el sínodo. Llevamos ya varios años reflexionando en casi 400 grupos sobre cómo debe ser nuestra Iglesia y qué nos pide Dios en las circunstancias actuales. Aún estás a tiempo de apuntarte en tu parroquia en algún grupo del sínodo.

2.- Colaborar en alguna de las múltiples actividades de tu parroquia: catequesis, coro, Cáritas, adorno y preparación del templo, grupos de formación, cofradías, etc.

3.- Rezar por la parroquia, por la diócesis, por la Iglesia. Cuántas personas, quizá por su trabajo, edad u otra situación concreta no puedan hacer otra cosa. La oración es el gran tesoro que tenemos y que hay que poner en valor en favor de los otros.

4.- Como en toda familia hay gastos que afrontar. ¿Qué puedes aportar no solo para cubrir las necesidades del mantenimiento de edificios, sino también para ayudar a los que carecen de lo más necesario?

Siéntete miembro de la gran familia de la Iglesia y descubrirás cómo el amor que Dios nos tiene te alcanza y da sentido a toda tu vida.

Con mi afecto y bendición.

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