Somos una gran familia contigo

† Francisco Cerro Chaves

La celebración del Día de la Iglesia Diocesana nos debe ofrecer a todos los diocesanos un momento de re exión importante sobre nuestras comunidades eclesiales, nuestras parroquias y nuestra diócesis, así como sobre nuestra pertenencia y participación en las mismas.

La celebración del Día de la Iglesia Diocesana nos debe ofrecer a todos los diocesanos un momento de re exión importante sobre nuestras comunidades eclesiales, nuestras parroquias y nuestra diócesis, así como sobre nuestra pertenencia y participación en las mismas.

En este sentido, el papa Benedicto nos dijo: «La Iglesia es una comunión, una comunión de personas que, por la acción del Espíritu Santo, forman el Pueblo de Dios, que es al mismo tiempo el Cuerpo de Cristo». La vida en

nuestra Iglesia, en nuestra parroquia, debe ser por tanto común-unión, debe ser formar una gran familia en la que todos somos necesarios y en la que todo encuentra sentido si nos sentimos parte de ella.

Y en este ámbito familiar, en la que todos tenemos mucho que aportar y recibir, encontramos en nuestra diócesis momentos y lugares que nos llevan a la participación y al compromiso.

En primer lugar, como todos sabéis, estamos en sínodo. Es un momento de especial signi cación en la vida de nuestra Iglesia, en el cual están participando más de 400 grupos de toda la diócesis y desde el cual se plantearán los caminos de futuro por los que nuestra comunidad eclesial va a seguir «caminando» buscando que, como dice nuestro himno sinodal, lo hagamos «todos juntos, en la misma dirección».

Hay un segundo momento también muy importante en nuestra diócesis como es el nal de las obras de reforma del seminario diocesano. Hemos hablado muchas veces de esta aventura magní ca en la que nos embarcamos hace un tiempo y que ya está tocando a su n, pero siempre es bueno recordar el seminario como el corazón de nuestra diócesis y, desde este nuevo curso pastoral, será centro de innumerables momentos de encuentro y re exión, así como una casa abierta a todas las necesidades diocesanas. Vivamos nuestro seminario.

Por último, en tercer lugar, busquemos centrar nuestra vida de Iglesia en nuestras parroquias, haciendo que sean el lugar en el empecemos a dar forma a la gran familia de la que se nos habla en este Día de la Iglesia Diocesana. Animaros a participar en las muchas iniciativas que nos ofrecen nuestras parroquias y siempre, como también se recuerda en el artículo que más adelante encontraremos en esta revista, de una forma corresponsable. Nuestra participación y compromiso en las parroquias no debe ser únicamente puntual, debemos participar como en nuestras propias familias aportando lo que somos, lo que sabemos y también lo que tenemos.

Sintámonos miembros de la gran familia de la Iglesia y descubriremos cómo el amor que Dios nos tiene nos alcanza y da sentido a toda nuestra vida.

Con mi afecto y bendición.

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