Somos una gran familia contigo

† Julián Ruiz Martorell

Formamos parte de la gran familia de los hijos de Dios. Vivimos un profundo sentido de familia, con lo que esto significa de establecer vínculos, de robustecer relaciones, de consolidar lazos, de estrechar contactos. Dentro de la familia eclesial se vive una comunicación fluida, una experiencia de corresponsabilidad y un espíritu de servicio.

Estimado en el Señor: el Día de la Iglesia Diocesana intentamos crecer en nuestra común experiencia de pertenencia, de participación y de colaboración. Desde hace años, en la Iglesia que peregrina en España, se viene trabajando en un proyecto de comunicación solidaria.

Cuando oímos hablar de economía, nos solemos llevar la mano a la cartera. Pero es importante llevar también la mano al corazón, percibir las pulsaciones de los latidos diocesanos, abrir nuestra mirada al horizonte de todas las parroquias y comunidades de la diócesis, sentir que nuestros pies caminan diligentes al encuentro de todos, abrir nuestras manos para colaborar en la medida de nuestras posibilidades y, en su caso, solicitar ayuda según nuestras necesidades.

Formamos parte de la gran familia de los hijos de Dios. Vivimos un profundo sentido de familia, con lo que esto significa de establecer vínculos, de robustecer relaciones, de consolidar lazos, de estrechar contactos.

Dentro de la familia eclesial se vive una comunicación fluida, una experiencia de corresponsabilidad y un espíritu de servicio.

No es posible cuantificar todas las acciones de la Iglesia. Pero es posible tomar conciencia del carácter imprescindible de una serie de tareas que son necesarias para el desarrollo de una sociedad más fraterna, más justa y más solidaria. Tareas que, sin la colaboración de todos, no lograríamos efectuar.

Es preciso realizar acciones dentro de la Iglesia para ir creciendo en la conciencia de quiénes somos, a qué estamos llamados y cómo tenemos que seguir colaborando. Y también es necesario llevar a cabo iniciativas de cara al exterior para compartir nuestra vida con muchas personas que todavía no han oído hablar de Jesucristo o han olvidado la experiencia de la fe, pero que comparten con nosotros un conjunto de valores. La misión de la Iglesia tiene una proyección de salida, de ponerse en camino, de ir hacia las periferias existenciales.

Contar contigo significa una enorme alegría. Porque cada persona es necesaria. Porque con cada uno es más fácil abordar las difíciles situaciones que encontramos en la vida diaria.

Reconocemos, valoramos y agradecemos tu colaboración, tu generosidad, tu compromiso, tu aportación personal, tu disponibilidad, tu sentido de pertenencia y tu labor diligente.

Contigo nos sentimos mejor y más fuertes para afrontar el sostenimiento de la Iglesia diocesana, para realizar un servicio de mayor calidad y para vivir con un espíritu de mayor entrega.

Recibe un cordial saludo en el Señor.

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