Somos una gran familia contigo

† Julián Ruiz Martorell

La diócesis de Jaca es una familia que desarrolla con alegría su actividad en el ámbito de la evangelización, en el terreno de la liturgia y en el sector socio-caritativo.

La Iglesia diocesana es una comunidad de personas que viven desde la fe, que trabajan con esperanza y que colaboran con amor incondicional.

La diócesis de Jaca es una familia que desarrolla con alegría su actividad en el ámbito de la evangelización, en el terreno de la liturgia y en el sector socio-caritativo. El anuncio de la Palabra, la celebración de la fe y la atención a los más pobres y necesitados constituyen los tres pilares fundamentales de su acción y de su presencia en la sociedad.

Todo ello supone recursos económicos que se han de conseguir con paciencia y que se han de administrar con prudencia, transparencia y equilibrio. Los recursos son limitados, pero las necesidades son crecientes. Los recursos son compartidos con los más vulnerables cuando las situaciones se vuelven apremiantes. Los recursos se generan a partir de la generosidad de muchas personas capaces de compartir lo poco que tienen.

La diócesis de Jaca desea continuar desplegando su ser como Iglesia en salida, Iglesia evangelizadora, Iglesia misionera. Y, con la ayuda del Espíritu Santo, ha de seguir realizando su tarea en la catequesis; en la pastoral familiar; en los grupos parroquiales, movimientos, cofradías, hermandades y asociaciones; en la pastoral de la salud; atendiendo a los niños, adolescentes y jóvenes; acompañando a los ancianos; manteniendo un especial vínculo de afecto y colaboración con los misioneros; animando a las personas para una acción coordinada; impulsando actividades de comunión al servicio de la misión.

«Somos una gran familia contigo» es un lema que nos resulta conocido. Decimos «Somos» porque nos integramos en un «nosotros» común que supera las individualidades y donde no hay excluidos ni marginados. El uso de la primera persona del plural manifiesta apertura de relación y estrechamiento de vincules.

Decimos «una gran familia» no porque nos sintamos mejores o mayores que los demás, sino porque somos hijos de un mismo Padre que nos congrega como familia grande y creciente. Familia formada por hermanos solidarios.

Decimos «contigo» porque te apreciamos y agradecemos la confianza que nos demuestras, y porque tu colaboración es imprescindible.

Contigo podemos afrontar muchos desafios que superan nuestra capacidad y nuestras posibilidades.

Contigo nos sentimos más seguros, más firmes, más capaces.

Muchas gracias por tu generosa colaboración. Que el Señor recompense tu aportación. Él sigue contando contigo para que, contigo, sigamos creciendo como una gran familia.

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