Somos una gran familia contigo

† Julián López Martín

No es exagerado decir que nuestra diócesis de León es una gran familia, la familia de los hijos de Dios, como sugiere san Pablo: “no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios”

Queridos diocesanos: el domingo 13 de noviembre estamos todos invitados a recordar y actualizar una realidad de nuestra vida cristiana y eclesial. Me refiero a la pertenencia a la Iglesia católica: la diócesis y las parroquias que la integran junto con otras comunidades y grupos eclesiales. No es exagerado decir que nuestra diócesis de León es una gran familia, la familia de los hijos de Dios, como sugiere san Pablo en esta frase: “no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Ef 2,19).

Esta realidad es muy sugestiva y debemos tomar conciencia de ella para alegrarnos y fundar las relaciones y actividades en nuestra condición de hijos de Dios “en el Hijo Jesucristo” por nuestra fe en él (cf. Gál 3, 26), porque es aquí donde radica nuestro “ser familia de Dios”. En este sentido, aquello que sentimos como miembros de una familia según la sangre debemos trasladarlo a la vida cristiana.

Hace varios años, al llegar noviembre, se organiza una campaña en torno a la Iglesia local o diocesana, con el n de consolidar ese sentido de vinculación efectiva basada en la comunión con Jesucristo y entre los bautizados. Porque esa realidad, vivida de manera gozosa, desemboca en el compromiso de colaborar en todo lo que supone la vida de la diócesis y de las parroquias o comunidades, incluso desde el punto de vista económico y material. El lema del Día de la Iglesia Diocesana 2016 recuerda que «Somos una gran familia contigo», es decir, con todos los hijos de Dios y miembros de la Iglesia conscientes de su dignidad y de las exigencias de colaboración real y efectiva, de muchas maneras. Una de ellas puede ser la aportación económica en la medida de las propias posibilidades. No lo olvidéis. Tu diócesis, tu parroquia, tu familia espiritual te acoge y confía en tu participación.

Os saluda y bendice.

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