Somos una gran familia contigo

† Salvador Giménez Valls

Obispo de Lleida

Queridos diocesanos: vivimos en una época en la que se busca la participación de todos en asuntos que les interesan, les preocupan o son el fundamento de sus convicciones o creencias. En la actualidad han aparecido algunos grupos sociales que presumen de unos procedimientos participativos de consultas constantes, difícilmente aplicables con todas sus consecuencias. Se habla de participación y libertad total al tiempo que se intenta controlar los resultados.

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Queridos diocesanos: vivimos en una época en la que se busca la participación de todos en asuntos que les interesan, les preocupan o son el fundamento de sus convicciones o creencias. En la actualidad han aparecido algunos grupos sociales que presumen de unos procedimientos participativos de consultas constantes, difícilmente aplicables con todas sus consecuencias. Se habla de participación y libertad total al tiempo que se intenta controlar los resultados.

Me parece que hay una excepción a esta exigencia de participación en la que se anima a los interesados a dar su opinión o aportar su responsabilidad: la familia. Los lazos internos, basados en el amor, que unen a sus miembros son más fuertes que las circunstancias externas o las instituciones a las que puede pertenecer cada uno de ellos. Se comprueba a diario la importancia de la familia para el desarrollo armónico de sus componentes, la ayuda desinteresada que se prestan o el apoyo incondicional que se dan en los momentos complicados de su existencia. A menudo se recuerda que la última crisis socio-económica que todos nosotros padecemos es mitigada en gran parte por el vínculo familiar. Abundantes estudios sociológicos así lo atestiguan.

La diócesis de Lleida, junto a las restantes de la Conferencia Episcopal Española, ha acertado al repetir el lema para el Dia de la Iglesia Diocesana / Diada de Germanor, que hemos utilizado en años anteriores, «Somos una gran familia contigo», y que tiene como concepto y realidad central la familia. A pesar de que se dan casos especiales de dificultad o de incomprensión en su interior, podemos decir y agradecer, la inmensa mayoría de los cristianos, la experiencia de nuestra propia familia. Nos sirve como ejemplo y modelo de lo que quiere ser nuestra Iglesia, una familia de hijos de Dios, hermanos de Jesucristo, que sigue las orientaciones del Evangelio, conservadas y transmitidas durante dos mil años por esta misma comunidad de amor que se comprende, se acepta y se ayuda sin pedir nada a cambio.

Aunque sabemos que este modo de proceder se aplica permanentemente en nuestra Iglesia, es bueno recordarlo de modo especial en una jornada en la que coinciden realidades, proyectos y aspiraciones de todos los bautizados. A todos nos corresponde participar en su sostenimiento, colaborar en sus iniciativas y ayudar a las personas y comunidades con mayores puntos de fragilidad. Juntos sumamos esfuerzos y multiplicamos resultados. Con el amor y la comprensión que nos tenemos, seremos capaces de manifestar al mundo lo más íntimo de nuestro seguimiento de Jesucristo y nuestra pertenencia a la familia eclesial.

Doy gracias a Dios por vuestra implicación y compromiso en las tareas pastorales en las que estáis inmersos. Por supuesto son fundamentales vuestras oraciones. También, y en nombre de todos los que se benefician de ello, agradezco sinceramente vuestra ayuda económica para sufragar proyectos personales, comunitarios y patrimoniales.

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