Somos familia que camina y se levanta CONTIGO
† Luis Ángel de las Heras Berzal

Queridos diocesanos: se acerca el Día de la Iglesia Diocesana en este singular 2020 en el que necesitamos ensanchar la tienda que habita nuestra familia cristiana, eclesial, diocesana de Mondoñedo-Ferrol. Somos familia de familias en un tiempo en el que fácilmente alguien puede quedar a la intemperie –todos estamos expuestos– y queremos extender el reino de Dios con la esperanza que recibimos del Señor Jesús.

Cuanto ha sucedido y sigue sucediendo este año es motivo para reforzar los lazos familiares en torno a Cristo, piedra angular que nos une y nos sostiene. Nos apremia el amor de Dios para responder a la pandemia de la COVID-19, a las dificultades económicas que van aumentando, a las incertidumbres que surgen desde distintos frentes, a la escasez de recursos humanos en nuestras parroquias, tanto por falta de clero como por descenso de población en muchas de ellas. En estas circunstancias históricas, este día nos recuerda que la Iglesia diocesana necesita que cada uno de sus miembros, discípulo misionero, tome conciencia viva de su responsabilidad y adopte un papel activo, desde sus posibilidades de colaboración, con una actitud constructiva.

La aportación de cada diocesano es imprescindible para continuar el compromiso tenaz y permanente de Cáritas, la creación de entornos seguros en la formación cristiana inicial de niños y jóvenes, así como en la acogida de menores con problemas familiares. La corresponsabilidad de todos es necesaria para sostener la formación de nuestros seminaristas, sacerdotes y cristianos adultos, para proseguir el acompañamiento y la ayuda a enfermos y personas que viven solas o tienen capacidades diferentes… Es la implicación de cada bautizado, junto con el impulso del Espíritu Santo, lo que irá haciendo posible, poco a poco, la implantación del Plan Diocesano de Unidades Pastorales en todas las parroquias de la diócesis, respetando las peculiaridades de cada lugar pero manteniendo un mismo ideal de unidad eclesial y evangelización en nombre del Señor Jesús.

Todos somos piedras vivas del edificio de la Iglesia, cuya piedra angular es Cristo. Todos somos edificados en Cristo y todos edificamos su Iglesia: no podemos prescindir nunca de ninguna de estas piedras, y menos aún en estos momentos. Tenemos muchos desafíos que precisan medios materiales y, sobre todo, personales. Y somos conscientes de que los desafíos eclesiales y evangelizadores solo se afrontan rectamente desde la fe, que nos permite conocer el amor que Dios nos ha mostrado en Jesucristo y la esperanza que se funda en Él.

Trasparentar cada vez más claramente la misericordia del Señor como gentes de esperanza en tiempos de desesperanza es una misión hermosa, gratuita e indespensable. Agradezcamos unos a otros tanto don como recibimos y compartimos. Es justo dar las gracias a quien da lo que puede, sea mucho o sea poco. Es un honor que supera la gratitud contar con quien da hasta lo que necesita, con el fin encomiable de ayudar a otros en peor situación.

Que cada discípulo misionero de Mondoñedo-Ferrol se sienta Iglesia y experimente que cada hermano en la fe es igualmente Iglesia. Peregrinamos esperanzados y unidos como Pueblo de Dios, cruzando valles de lágrimas con pie firme hacia un destino de gloria.

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