Sin ti no hay presente.CONTIGO hay futuro.
† Luis Ángel de las Heras Berzal

Queridos diocesanos: me dirijo a vosotros con motivo del Día de la Iglesia Diocesana de 2019. Seguimos proclamando que «Somos una gran familia contigo». Es así. Pero este año quiero añadir algo más: «Somos una gran familia misionera contigo, misionero». Sí. Familia misionera y cristianos misioneros, después de un Mes Misionero Extraordinario que nos hace tomar conciencia con más viveza de que cada miembro de la familia es un «discípulo misionero».

Estamos contentos y agradecidos por la fe que hemos recibido, por la Iglesia, que nos ayuda a cuidarla y fomentarla. Estamos contentos y agradecidos por el bien que hacen la fe y la Iglesia católica a nuestro mundo, a nuestra sociedad, a cuantas personas la formamos, a nuestras parroquias diseminadas por el norte de Galicia. Aquí queremos y debemos ser cada vez más una Iglesia misionera audaz y creativa, en fidelidad a la riqueza histórica que nos precede y da garantías a nuestras esperanzas de futuro. Nuestra familia diocesana tiene raíces misioneras y ha dado y continuará dando frutos misioneros.

Todos tenemos un sitio en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Pertenecemos a esta Iglesia peregrina, madre de corazón abierto, que engendra nuevos seguidores de Jesucristo: hombres y mujeres tocados por Dios que se convierten necesariamente en discípulos misioneros. Juntos podremos hacer real el sueño de la fraternidad, la paz y la dicha universales. Desde el lugar que ocupas en nuestra comunidad cristiana tienes la oportunidad de contribuir a este sueño de Dios, que es el sueño de la humanidad. No estás solo. No estamos solos. Ante todo, sabemos que Jesús camina con nosotros, habla con nosotros, respira con nosotros, vive en medio de nuestra vida y misión (EG, n. 266). Él nos invita a caminar acompañados de tantos hermanos y hermanas que forman, sostienen y enriquecen esta gran familia misionera.

Te esperamos. Te necesitamos. Cualquiera que sea el momento que estás viviendo en tu camino existencial y creyente, te invito a dar un paso más. Verás multiplicados tus talentos humanos defendiendo la vida, la justicia, la verdad y la dignidad humana, derribando muros y desarmando prejuicios, para que todos tengamos vida abundante, como quiere Jesús (cf. Jn 10, 10). Si das otro paso más, colaborarás en el sostenimiento de los más pequeños y necesitados, de los olvidados, de quienes no conocen a Cristo, de quienes viven sin esperanza, de quienes necesitan escuchar la buena noticia que transforma el corazón y lo llena cuando está vacío, de quienes tratan de cultivar la semilla de la fe y alimentar el encuentro con Jesús vivo.

Gracias de corazón. Dios bendice nuestra gran familia misionera. La que fundamos en Cristo, el Enviado y Misionero del Padre y en el Inmaculado Corazón de María, donde se fraguan los discípulos misioneros de Jesucristo con un corazón fuerte y un semblante alegre.

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