Somos una gran familia contigo

† José Leonardo Lemos Montanet

¡Contamos con tu ayuda! No te olvides que formas parte de esta gran familia de la Iglesia diocesana y sin ti es menos Iglesia, y no puede llegar a tantos lugares, ni responder a tantas necesidades. Contigo somos una gran familia que quiere hacer realidad el Evangelio vivo que es Jesucristo resucitado. 

 

Un año más, la Iglesia en Ourense, al igual que todas las comunidades eclesiales que con Pedro y bajo Pedro peregrinan por estas tierras de España, queremos hacer llegar un mensaje claro a nuestros conciudadanos: que la Iglesia es una gran familia. Y una expresión viva y cercana de esa realidad es la diócesis de Ourense. Si quisiéramos encontrar un ejemplo adecuado, para una mejor comprensión de nuestra Iglesia diocesana, estoy por asegurar que el de una gran familia compuesta por muchos hogares que poseen una misma fe en el Señor resucitado es el más expresivo. Y así como cada familia tiene sus dificultades para sacar adelante a todos sus miembros, eso mismo le sucede a la diócesis.

Cada uno de esos hogares tienen un rostro singular que son las parroquias y las distintas comunidades cristianas, todas ellas no serían nada sin ti, sin tu colaboración y entrega. Por eso el lema de este año para el Día de la Iglesia Diocesana es: «Somos una gran familia contigo».

Todas las instituciones diocesanas: parroquias, seminarios, conventos, monasterios, santuarios, centros de atención pastoral, Cáritas, Conferencias de San Vicente de Paúl, Manos Unidas, Grupos apostólicos, movimientos y otras entidades eclesiales configuran esta gran familia que es la Iglesia y que necesita tu colaboración y ayuda. Sin ella no podríamos llegar a tantos lugares y ayudar a tantas personas. El Día de la Iglesia Diocesana es una jornada para despertar en cada uno de nosotros nuestra vocación eclesial, nuestro espíritu de comunión y de familia. En la situación socioambiental que hoy nos rodea es imprescindible luchar por descubrir y reforzar ese espíritu familiar que debe impregnar toda la vida de la Iglesia, sobre todo si queremos construir un mundo más justo, pacífico y fraternal, en donde reine el respeto, la tolerancia y se pueda construir la civilización de la paz y del amor auténtico.

No podemos seguir diciendo que la Iglesia es el obispo, los curas, los frailes y las monjas. Esa manera de concebir la Iglesia responde a un clericalismo de años pasados. En mis visitas pastorales, de manera especial a las parroquias del ámbito rural, casi siempre muy abandonado, me doy cuenta de lo importante que es “contar contigo”. Sin esa colaboración tuya, la presencia de la Iglesia en esos lugares, abandonados de todos y habitados  por muy pocas personas, casi siempre ancianas, se hace realidad gracias a la entrega de los sacerdotes. Ellos son la presencia más viva del ministerio de la Iglesia.

¡Contamos con tu ayuda! No te olvides que formas parte de esta gran familia de la Iglesia diocesana y sin ti es menos Iglesia, y no puede llegar a tantos lugares, ni responder a tantas necesidades. Contigo somos una gran familia que
quiere hacer realidad el Evangelio vivo que es Jesucristo resucitado. 

Muchas gracias porque podemos contar contigo. Con afecto me encomiendo a tus oraciones y te bendigo.

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