Acoger, vivir, SER REGALO

† Manuel Herrero Fernández, OSA

¡Qué gran invento el que ha hecho Dios al hacer la familia! La familia, fruto del amor conyugal de nuestros padres, en la que existimos y somos, que nos hace hijos y hermanos. Sin ella es imposible entendernos a nosotros mismos, nuestra historia, ni tampoco a los demás, ni la historia humana. La familia, como comunidad de vida y amor, es constitutiva de cada hombre y mujer, de la historia y de la sociedad actual.

¡Qué gran invento el que ha hecho Dios al hacer la familia! La familia, fruto del amor conyugal de nuestros padres, en la que existimos y somos, que nos hace hijos y hermanos. Sin ella es imposible entendernos a nosotros mismos, nuestra historia, ni tampoco a los demás, ni la historia humana. La familia, como comunidad de vida y amor, es constitutiva de cada hombre y mujer, de la historia y de la sociedad actual.

Por eso Dios, que en su misterio último que nos excede, es comunidad de vida y amor, porque en la Trinidad se convive, se comparte, se ama, no solo ha inventado la familia, sino que se ha hecho en Cristo miembro de familia humana, de una familia humana, concreta, la de Nazaret, formada por Jesús, María y José. Él ha querido que su impronta de comunidad de vida y amor se exprese en su gran obra, la Iglesia, la Iglesia universal, y la local o diócesis, formada por muchas comunidades que quieren reflejar en la vida de cada día el modo de vivir de la familia de Nazaret y de la familia misma que es Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Tú y yo, todos los que creemos en Cristo Jesús, e invocamos como Él nos enseñó a Dios llamándole Abba, es decir, papá, porque tenemos el mismo Espíritu, somos una familia. No tú solo, ni yo solo, sino todos juntos, porque Dios, que tiene unas entrañas de amor infinitas nos ha hecho a ti, a mí y a todos sus hijos. Querámoslo o no, reconozcámoslo o no, somos una familia contigo.

¿Cómo manifestar que contigo y con otros como tú y yo somos una familia? El lema de este año en nuestra diócesis de Palencia nos lo indica. Nos dice, en continuidad con el programa del año pasado: acoger, vivir, ser regalo.

1. Acoger: acoger el amor que Dios te tiene. Es Padre con entrañas maternales. Tú y yo nos podremos olvidar y alejar de Dios, pero Él no se olvida de nosotros. Somos criaturas suyas. Tenemos que acoger al otro como se acoge a un niño o niña que nace en la familia, con alegría. No es competidor, es un compañero, un hermano.

2. Vivir: que es convivir, compartir la vida, las alegrías, las esperanzas, las tristezas y las angustias que todos experimentamos, especialmente la de los pobres y humildes, los abandonados y descartados de la sociedad. Compartir la fe, la esperanza, la caridad, compartir el juego, la fiesta, el dolor, el trabajo, el pan, la palabra, el perdón, la misión, el techo, el hogar, la herencia, etc. Vivir es convivir con otros, no aislarnos, no hacer mi vida, sino salir al encuentro, tender la mano, caminar juntos, afrontar la realidad juntos, ayudándonos y apoyándonos unos en otros, animándonos unos a otros, como Jesús hace con cada uno y con todos nosotros. Y compartir también los bienes, los materiales y las cualidades, los dones y carismas que Dios nos ha concedido a cada uno para el bien de todos.

3. Ser regalo: todo en la fe cristiana, en la Iglesia, la familia que formamos contigo, tiene que ser un regalo, un don. Tenemos que vivir e implantar en la sociedad la lógica del regalo, del don gratuito. Dios Padre es don para su Hijo y para nosotros; el Hijo es don para el Padre y para nosotros, que nos hace hijos y hermanos; el Espíritu es el don de Amor y de Vida que se entregan el Padre y el Hijo y nos regalan a nosotros. El otro es un regalo para mí de parte de Dios. Un regalo se acoge con asombro, alegría y gratitud. ¿Soy un regalo para los demás en mi familia, entorno, en mi Iglesia? ¿Veo a los otros como un regalo para mí y para los demás, un don de Dios, o un competidor, un rival, un adversario?

Párate, piénsalo con la cabeza y el corazón, y actúa.

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