Somos una gran familia contigo

 En ocasiones, para entender las cosas en su grandeza y en su profundidad, hay que, sencillamente, poner los ojos y el corazón de un niño, porque solo así somos capaces de abarcarlas y de captar su realidad.

En ocasiones, para entender las cosas en su grandeza y en su profundidad, hay que, sencillamente, poner los ojos y el corazón de un niño, porque solo así somos capaces de abarcarlas y de captar su realidad.

¿Qué pueden ver los ojos de un niño al entrar en la iglesia? Todavía en muchas de ellas se conserva la pila bautismal, porque es por el bautismo por el que entramos en la Iglesia, tanto físicamente como espiritualmente. Por este sacramento nos convertimos en hijos de Dios y, por eso, el bautismo es la puerta de entrada en la Iglesia. Un niño verá, además, que, como muchas familias, en la iglesia nos reunimos el domingo porque celebramos la Resurrección del Señor. Jesús resucitó en domingo, y por eso nos reunimos ese día para celebrar la eucaristía, porque es el sacramento culmen. En él concluye todo y de él, de la eucaristía, nace toda la vida cristiana, como del costado de Cristo.

Dice el papa Francisco que la Iglesia es «una familia de familias». Eso son nuestras parroquias y nuestra diócesis y debemos mejorar en ello cada día para sentirnos, cada vez más, acogidos y queridos. «Todos vamos al mismo paso que los otros porque este pueblo camina al paso de los últimos». Es una imagen bonita que nos ofrece el Papa: el Pueblo de Dios caminando juntos, estando pendientes de los más débiles y necesitados, de los que se pueden ir quedando rezagados. Con nuestros defectos, con nuestras virtudes; con nuestras limitaciones y nuestras cualidades.

Lo más importante de ser Iglesia y de pertenecer a esta «familia de familias» es que cada uno ponemos al servicio de los demás lo que somos y tenemos. Eso es lo que queremos expresar con «Somos una gran familia contigo»: formamos parte de una historia y de un caminar común. Por eso, en este Día de la Iglesia Diocesana nos debemos sentir llamados a compartir nuestra fe y a ser cada día más conscientes de nuestra pertenencia a la Iglesia como miembros activos que participan de toda su realidad.

Sería bueno que nos interesáramos por la situación de nuestra parroquia y de nuestra diócesis: por el número de niños, jóvenes y adultos que participan en la catequesis, de los misioneros, si los hubiera, de cómo funciona el acompañamiento y la ayuda a los enfermos. Y si cantamos bien o tocamos algún instrumento musical, podríamos participar en la liturgia y ser más conscientes de que somos una gran familia todos juntos. Sentirnos llamados a conocer la situación económica, las necesidades que pueden existir, los proyectos que se pueden afrontar. Se trata de que nos sintamos llamados a que, poco a poco, sigamos desarrollando la fe en la parroquia y en la diócesis, porque esa es su atmósfera propicia.

Por eso, feliz Día de la Iglesia Diocesana. Feliz día de la parroquia. Feliz día de nuestra pequeña familia de fe que forma parte de la gran familia de los hijos de Dios que es la Iglesia.

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