¡Es tu Iglesia: partIcIpa y colabora!

† Casimiro López Llorente

La celebración del Día de la Iglesia Diocesana nos invita a los católicos a conocer nuestra Iglesia, para sentirla como propia y amarla de corazón. Nuestra Iglesia diocesana de Segorbe-Castellón es la comunidad de los cristianos católicos que vivimos en el territorio diocesano. Entre todos –laicos, religiosos/as diáconos y sacerdotes, el obispo, que la preside en la caridad– formamos la gran familia de los creyentes. Nuestra tarea compartida es llevar al encuentro transformador y salvador con Jesucristo mediante el anuncio de la Buena Nueva, la celebración de los sacramentos y la vida de la caridad.

Cierto que cada uno experimenta la Iglesia en su comunidad parroquial o eclesial. Ahora bien, cada una de ellas es como una célula de la Iglesia diocesana; separada de ella dejaría de existir. Nuestra Iglesia diocesana no es algo ajeno a cada uno de nosotros; es nuestra Iglesia, donde nacemos a la fe, la cultivamos, la celebramos y la vivimos. En ella se nos envía a salir por los caminos del mundo para llevar a todos el Evangelio y vivirlo día a día con nuestras obras de amor. Así es como la Iglesia lleva a cabo su misión de evangelizar. De este modo contribuye a construir una sociedad más humana y fraterna, más justa y solidaria.

Nuestra Iglesia es un don del amor gratuito de Dios y, a la vez, una tarea encomendada a cuantos la formamos. Como don de Dios, hemos de acogerla con gratitud y la hemos de amar de corazón. Querida por Jesús y alentada por la fuerza del Espíritu Santo es el lugar de la presencia del Señor resucitado y de su obra salvadora entre nosotros. El mismo Cristo nos ha encomendado la hermosa tarea llevar a todos el Evangelio. La vida y misión de nuestra Iglesia dependen de todos y de cada uno de los que formamos parte de esta gran familia. Por ello: «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro».

Hemos de cultivar el sentido de nuestra pertenencia y nuestro amor a la Iglesia diocesana. El Señor nos llama a implicarnos más en su vida y en su misión evangelizadora. La Iglesia necesita de nuestra colaboración personal. La mayoría de las acciones pastorales las llevan a cabo voluntarios; así, los miembros de los

consejos de pastoral o de economía, los catequistas de niños, jóvenes o adultos, los voluntarios de Cáritas, los visitadores de enfermos, etc. Entre todos hacemos posible que nuestras parroquias y nuestra Iglesia lleve a cabo la misión que Jesús le ha encomendado. A todos se nos pide nuestro compromiso y participación.

Nuestra Iglesia necesita también la colaboración económica de todos. Las aportaciones voluntarias de los católicos es la parte más importante del sostenimiento económico de la Iglesia. La mejor forma de colaborar es con una aportación periódica personal o familiar, abonada por domiciliación bancaria. La cuantía dependerá de la situación económica familiar y de la generosidad de sus miembros. Colabora con tu diócesis. ¡Sé generoso en la colecta de este día! Muchas gracias en nombre de tu Iglesia.

Con mi afecto y bendición.

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