Somos una gran familia contigo

† Atilano Rodríguez Martínez

Queridos diocesanos: los cristianos, por el sacramento del bautismo, además de recibir el perdón de los pecados, somos incorporados a la vida y a la misión de la Iglesia, la gran familia de los hijos de Dios. Por pura gracia y sin mérito alguno por nuestra parte, el Padre nos concede el don de la filiación divina y nos invita a actuar siempre como hermanos de todos los hombres, especialmente de los más necesitados.

Queridos diocesanos: los cristianos, por el sacramento del bautismo, además de recibir el perdón de los pecados, somos incorporados a la vida y a la misión de la Iglesia, la gran familia de los hijos de Dios. Por pura gracia y sin mérito alguno por nuestra parte, el Padre nos concede el don de la filiación divina y nos invita a actuar siempre como hermanos de todos los hombres, especialmente de los más necesitados.

El lema elegido este año para la celebración del Día de la Iglesia diocesana “Somos una gran familia contigo” nos recuerda que, aunque nadie sea imprescindible, Dios quiere contar con todos para que colaboremos en su misión. Dios, que es amor, nunca dejará de ofrecernos su amor y respetará siempre la posibilidad de que optemos por seguir caminos distintos a los que Él desea recorrer con nosotros.

En los últimos años, algunos hermanos, sin razones aparentes, han tomado la decisión de alejarse de la gran familia de los hijos de Dios. Como consecuencia de este alejamiento, los restantes miembros de la familia hemos experimentado el dolor de la separación y la ruptura de la fraternidad. Es más, nos duele que quienes se han alejado de la Iglesia no puedan alimentarse de los dones de la gracia, que el Señor regala a todos por medio de los sacramentos.

Como siempre es tiempo oportuno para la conversión, en esta Jornada de la Iglesia Diocesana me atrevo a invitaros a renovar la adhesión a la Iglesia, nuestra madre en la fe, a crecer en la fraternidad y a orar por los alejados. No olvidemos nunca que, a pesar de nuestras huidas de la casa paterna y de las rupturas de la comunión con los hermanos, el Señor nos espera siempre y sale a nuestro encuentro, para regalarnos su amor misericordioso y ofrecernos el abrazo del perdón.

Con mi sincero afecto, feliz Día de la Iglesia Diocesana.

Artículos Destacados