Sin ti no hay presente. CONTIGO hay futuro.

† Bernardo Álvarez Afonso

El próximo 10 de noviembre de 2019 celebramos la jornada anual del Día de La Iglesia Diocesana. Una jornada para reavivar la conciencia de que, en nuestra condición de cristianos, somos miembros de la Iglesia universal y que nuestra pertenencia a la misma se realiza en territorio concreto que llamamos Diócesis Nivariense, que abarca las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.

Es propio de un cristiano «sentirse Iglesia» y «sentir con la Iglesia». Esto lleva consigo la implicación personal de cada uno en su vida y misión. Entre todos, somos y hacemos la Iglesia. Así se comprende el lema elegido para este año: «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro». Lo que es actualmente nuestra Diócesis Nivariense y lo que será en el futuro depende de cada uno de nosotros.

A partir del próximo 21 de diciembre iniciamos la celebración de los 200 años de la constitución de nuestra diócesis. Será ocasión para hacer memoria de nuestra historia; y para apreciar con gratitud que nuestra Iglesia Diocesana es fruto del compromiso cristiano de quienes nos han precedido: nuestra fe, nuestros templos y otros edificios eclesiásticos, los hombres y mujeres responsables de la acción pastoral de la Iglesia, el seminario, el patrimonio religioso de nuestras parroquias... En  fin, todos los bienes materiales y espirituales que configuran nuestra diócesis son testimonio del compromiso de vida cristiana de nuestros antepasados.

Sin ellos no tendríamos el presente de nuestra diócesis. Un presente que estamos todos llamados a conservar y acrecentar. Igual que somos herederos del compromiso cristiano de quienes nos han precedido, nosotros, participando activamente en la vida de la Iglesia, somos el futuro de la diócesis. Un futuro que depende, ante todo, de que afiancemos nuestra fe y –con nuestra palabra y testimonio– la comuniquemos a las nuevas generaciones y a quienes no creen.

En la «familia de Dios» que es la Iglesia –como en cualquier familia– hay pasado, presente y futuro; hay una historia que se ha construido y se va construyendo con la participación de personas concretas, entre la cuales estamos nosotros.

Todos estamos llamados a formar parte activa en la historia de nuestra diócesis. Decía el cardenal Newman: «He sido creado para hacer o para ser algo para lo que nunca nadie ha sido creado. Dios me conoce y me llama por mi nombre. De alguna manera soy tan necesario en mi puesto como un arcángel en el suyo».

Soy necesario en mi puesto. En la Iglesia, «quien no contribuye, según su propia capacidad, al crecimiento del cuerpo debe ser considerado inútil para la Iglesia y para sí mismo» (Concilio Vaticano II, Apostolicam actuositatem, n. 2.). En la comunidad cristiana nadie puede ser pasivo, pues, la Iglesia «crece según la operación propia de cada uno de sus miembros» (Ef 4, 16).

La memoria económica y de actividades de nuestra diócesis, que presentamos en esta publicación, refleja que son muchos los que participan activamente en la diócesis, con su prestación personal y con su aportación económica. Damos gracias a Dios por todos ellos y les animamos a perseverar participando en la vida y misión de la Iglesia. Asimismo, invitamos a otros muchos a contribuir, según su propia capacidad y posibilidades, a las necesidades de la Iglesia.

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