Despejemos la "X"

† Antonio Gómez Cantero

Aún recuerdo cuando era un niño y el profesor de matemáticas, don Vicente, nos explicaba las ecuaciones y se multiplicaba en ejemplos para hacernos comprender que “X” tenía un valor desconocido que teníamos que despejar y calcular.

Aún recuerdo cuando era un niño y el profesor de matemáticas, don Vicente, nos explicaba las ecuaciones y se multiplicaba en ejemplos para hacernos comprender que “X” tenía un valor desconocido que teníamos que despejar y calcular.

La “X” es la imagen de la campaña de financiación de la Iglesia católica en España. Pero antes de despejar la “X” deberías comprobar todo aquello que se esconde tras este símbolo, como una pequeña cruz de san Andrés, y no actúes en tus donativos con inconsciencia. La Iglesia es como una gran ecuación donde la comunión entre hermanos está cuajada de “X” con sus valores y equivalencias.

Lo que más me sorprendía de las ecuaciones es que los términos que están a un lado “restando” pasaban al otro lado “sumando”, o los que estaban “dividiendo” pasan al colocarse en el otro lado para “multiplicar” y viceversa. De verdad que no solo es sorprendente sino interesante, y en la vida esto nos pasa muchas veces.

Sostener económicamente la diócesis, o las parroquias, o las distintas asociaciones de la Iglesia no es nada fácil sin la aportación de todos los que nos llamamos católicos. Además, seremos más libres si podemos autofinanciarnos, sin que nadie nos tenga que echar nada en cara. También hemos apostado por la transparencia para que todos los fieles sepan adónde va su donativo y en qué se gasta.

Todas las parroquias, movimientos, cofradías, asociaciones y grupos católicos debemos ser muy trasparentes en la utilización de nuestros bienes y recursos, pues es un derecho de los donantes. La constitución de los «consejos de economía» entre católicos no es un buen deseo democrático del grupo, sino un mandato del Derecho Canónico. Del mismo modo que por la gracia del bautismo debemos de dedicar cada uno de nosotros parte de nuestros recursos a los más desfavorecidos por cualquier causa, así han de hacerlo también nuestras parroquias, movimientos, grupos o asociaciones.

El domingo 12 de noviembre celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, que somos nosotros los creyentes que caminamos por estas tierras de Teruel y Albarracín. Este día de oración y de colecta de bienes, no debemos olvidar que la Iglesia es nuestra y por eso nosotros la debemos mantener. Allí donde entregues tu donativo, antes de hacerlo reflexiona: exige claridad en todas las cuentas, exige un consejo económico trasparente, (lo ganado con el sudor de la frente es sagrado) y valora las necesidades. Una vez que hayas despejado la “X” y sepas el valor de lo que te juegas, actúa en consecuencia.

¡Ánimo y adelante!

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