Somos una gran familia contigo

† Joan-Enric Vives Sicilia

El Día de la Iglesia diocesana o «Diada de Germanor» 2017 reclama nuestra atención, un año más, para que seamos más y mejor conscientes de que formamos parte de la familia de los hijos de Dios, que nos une en una comunidad de hermanos.

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«Todo lo tenían al servicio de todos» (Hch 2, 44).

El Día de la Iglesia diocesana o «Diada de Germanor» 2017 reclama nuestra atención, un año más, para que seamos más y mejor conscientes de que formamos parte de la familia de los hijos de Dios, que nos une en una comunidad de hermanos. A nadie se le ocurriría pensar que lo más importante en una familia es la economía. Lo que realmente cuenta es la salud, la buena relación, la preocupación por los hijos y nietos... y también la fe y el amor compartidos. Pero todos sabemos que conviene que no falle la economía para poder conllevar estas causas.

El domingo 12 de noviembre celebramos en todas las Diócesis de Cataluña la «Diada de Germanor» (bella palabra para una bella causa) que es la oportunidad para destacar que la Iglesia –familia de familias– necesita apoyo económico. Ser conscientes de esta circunstancia no significa que hagamos la Iglesia más materialista, sino que la hacemos más creíble, porque quiere decir que los cristianos se hacen más responsables y más comprometidos en la causa del Evangelio. Se demuestra que se ama una causa cuando se la ayuda según las propias posibilidades.

Demos gracias por el esfuerzo económico conjunto de tantos que hacen posible que las parroquias, las instituciones diocesanas y la acogida a todas las personas, sin distinciones, vayan adelante. Quiero mencionar a quienes no se olvidan de la Diócesis ni de su parroquia, y hacen algún donativo. Y los que, desde los Consejos diocesanos o parroquiales de economía, dan su valioso consejo y su ayuda a los párrocos y al Obispo, colaboran en la contabilidad, o van pensando qué obras conviene hacer y la manera de obtener los recursos necesarios. En todas las parroquias necesitamos que los laicos ayuden a los sacerdotes a llevar la economía. No es preciso que los sacerdotes tengan que cuidarse de todo, pues tampoco pueden hacerlo. A cuantos ayudáis en este menester, mi agradecimiento más sincero.

La «colecta de Germanor» ensancha nuestro horizonte. Ya no nos responsabilizamos solo de nuestra parroquia, sino de la Iglesia diocesana, ya que nuestra parroquia forma parte de ella, y de la Iglesia universal por medio de las colectas y otras aportaciones que se dan en el transcurso del año. Esta colecta viene a reforzar el Fondo Común Diocesano, desde el que se atienden las necesidades de la comunidad diocesana como son la retribución de los sacerdotes y otros agentes de pastoral, la ayuda a las Delegaciones, la reconstrucción y el mantenimiento de los templos, las ayudas para obras, la atención a la catequesis y a la juventud, a los enfermos, etc. ¡Os pido que seáis generosos! ¡Dios ama a quien da con generosidad!

Que la «Diada de Germanor» nos haga sentir el júbilo de ser Iglesia de Dios, Iglesia diocesana, formada por hermanos que se aman y ponen en común mucho o parte de lo que tienen, como en la primera Iglesia apostólica, y que viven con interés la responsabilidad de ayudar a la propia parroquia y a la Iglesia diocesana para que podamos hacer posible la obra salvadora de Jesús en nuestro tiempo.

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