El cuidado del planeta, de nuestra «casa común», de la Creación como don de Dios es responsabilidad de todos.

En las últimas décadas la Iglesia católica ha tomado conciencia de la necesidad urgente de cuidar la Creación, nuestra «casa común», como le gusta decir al papa Francisco. Esa nueva conciencia se está concretando poco a poco en diversas propuestas sociales, educativas y económicas. Por ejemplo, Cáritas Española ha puesto en marcha una iniciativa llamada moda re- para el tratamiento de ropa usada. Esta iniciativa permite generar empleo, impulsar la participación social, mejorar las ratios de reutilización y reciclaje de ropa y, además, ahorrar en la gestión municipal de residuos.

Un número creciente de colegios y universidades católicas están también introduciendo en sus programas y en el propio funcionamiento de las instituciones docentes los grandes retos planteados en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Algunos colegios, como EGIBIDE-Jesús Obrero de Vitoria, han sido pioneros en la incorporación de esta nueva sensibilidad y han recibido el Premio Nacional de Medio Ambiente en Innovación “Ecoschools” y el certificado Escuela Sostenible.

En el ámbito parroquial cada vez hay un mayor interés por introducir prácticas de gestión ambiental. Con este fin se ha elaborado una Guía para la conversión ecológica de las parroquias católicas. El manual revisa posibles medidas en la gestión del agua, de los consumibles, los materiales de construcción, los jardines o el tratamiento de los residuos. Asimismo, se anima a las comunidades cristianas a proponerse metas concretas que ayuden al ahorro energético, al mayor uso de las energías renovables o de productos con certificación ecológica.

Al mismo tiempo, en varias diócesis se han puesto en marcha Comisiones de Ecología Integral que tratan de sensibilizar y formar a toda la comunidad cristiana en esta cuestión. Con este fin la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción humana de la CEE ha organizado varios seminarios de Ecología Integral. Evidentemente queda mucho por hacer, por eso la implicación de todos es fundamental para cuidar nuestra casa común, el gran regalo de la Creación.

 

Texto: Jaime Tatay Profesor en la Universidad Pontificia Comillas

Artículo originalmente publicado en el periódico Xtantos 2020

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