En noviembre celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, un día que nos recuerda a todos que las diócesis y parroquias necesitan nuestra ayuda para poder continuar realizando la labor de la Iglesia. Estos donativos pueden desgravarse fiscalmente en tu declaración de la renta, aquí te lo contamos.

¿Sabías que las donaciones a la Iglesia son deducibles? sí, lo son y hasta en un 75%, aquí te lo explicamos

Según el régimen fiscal:

  • Las personas físicas (las que tributan IRPF) pueden desgravarse:
    • Donativos de hasta 150€ un 75%
    • Donativos de más de 151€ en adelante un 75% de los primeros 150€ y un 30% del resto.
    • Donativos recurrentes (tres años consecutivos donando la misma cantidad o mayor): 35%
    • Con un límite de deducción máxima: hasta el 10% de la base liquidable.
  • Las personas jurfídicas (aquellas que tributan por Impuesto de Sociedades, el IS), pueden desgravarse:
    • Donativos en general un 35%
    • Donativos recurrentes un 40%
    • Con un límite de deducción máxima: hasta el 10% de la base liquidable

¿Qué es un donativo recurrente? un donativo recuerrente es aquel que realizas durante los tres años anteriores (consecutivos) por el mismo importe (o superior) a la misma entidad.

Es decir, los donativos para la Iglesia pueden desgravarse de la siguiente manera:

  • Si eres persona física, podrás deducirte el 75% del importe de tus suscripciones y donativos íntegros por aportaciones de hasta 150€ al año. A partir de esa cantidad la deducción será del 30% o del 35% si llevas aportando a la Iglesia al menos 3 años seguidos, con un límite del 10% de la base liquidable en la Declaración de la Renta.
  • Si eres persona jurídica, es decir, una empresa, podrás deducirte el 35% de tus suscripciones y donativos íntegros. Si llevas colaborando con la Iglesia al menos 3 años seguidos la deducción será del 40%, con un límite del 10% de la base liquidable del Impuesto de Sociedades.

Tu parroquia necesita toda la colaboración posible para seguir desarrollando todo lo que hace por los demás

El 55% del presupuesto total sobre el que se sostiene la Iglesia proviene de las aportaciones voluntarias de todas aquellas personas, creyentes o no, que valoran la labor que se lleva a cabo en su mayoría desde las parroquias. Es una ayuda cercana, real, cálida. 

Porque las parroquias, además de desarrollar su labor celebrativa, pastoral y evangelizadora, tienen un papel fundamental para los barrios y pueblos en las que se encuentran: desde facilitar espacios donde las personas pueden desarrollar actividades solidarias, culturales y lúdicas, hasta la puesta a disposición de aquellos que más lo necesitan: atención, un techo, afrontar un mal momento personal o económico…  

La atención de aquellos más vulnerables , como son los enfermos y las personas mayores, es también misión de la Iglesia: las visitas y el acompañamiento tanto a centros como a sus propios hogares suponen, además de un alivio para el alma, un alivio para su mente y para su dolor, un tiempo de compañía en la que pueden coger fuerzas y ánimo para seguir adelante. Cada mes casi 70.000 personas y sus familias son acompañados por sacerdotes, religiosos y voluntarios.

Centros para ayudar mujeres maltratadas, a víctimas de la trata de personas, migrantes desprotegidos, casas para ancianos, enfermos crónicos y personas con discapacidad; centros para promover el trabajo, para la promoción de la mujer, para la defensa de los jóvenes… lo que podemos nombrar con unas pocas palabras en el fondo contiene 8.000 centros activos y en 2.834.000 personas asistidas.

A través de Cáritas hacemos llegar alimento, ropa, cariño y apoyo a tres millones de personas. Manos Unidas nos permite ayudar a más de un millón y medio de personas de forma directa, y seis millones de forma indirecta. ¿Y qué decir de la gran labor de nuestros misioneros? Más de 11.000 personas repartidas por todos los continentes, dedicadas a dar todo de sí mismos para lograr mejorar la vida de aquellos que más difícil lo tienen. 

¿A qué dedica la Iglesia el dinero que recibe por la generosidad de muchos ? A todos y cada uno de los rostros que hay detrás de esas cifras y aún más: puedes consultarlo al detalle en la Memoria de Actividades de la Iglesia que se publica cada año.

Gracias por su generosidad a tantas personas como colaboran con la Iglesia con su tiempo, con sus cualidades y con sus aportaciones. Todos somos parte de una Iglesia que acompaña y ayuda. 

 

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