El Tribunal de Cuentas ha aprobado por unanimidad el informe sobre la fiscalización de la Iglesia que analiza los fondos recibidos a través de los contribuyentes que marcan de forma voluntaria la X a favor de la Iglesia en su declaración de la renta. 

Esto significa que la Memoria Económica y de Actividades que realiza la Iglesia ha documentado y explicado de forma satisfactoria qué cantidad ha recibido a través de la X  y en qué se ha empleado.

¿Cuál ha sido el resultado del informe del Tribunal de Cuentas sobre la fiscalización de la Iglesia?

El resultado ha sido positivo: el Tribunal de Cuentas ha emitido un informe aprobado por unanimidad en el que confirma que la Iglesia ha justificado correctamente y al completo las cantidades recibidas a través de la asignación tributaria. 

Es decir, todos los jueces que componen el tribunal que han analizado el informe presentado confirman que el dinero que recibe la Iglesia a través de la asignación voluntaria en la declaración de la renta y el destino al que se dedican esos recursos está declarado con total transparencia, cumpliendo con la legalidad fiscal y los acuerdos institucionales Iglesia - Estado.

Además, realiza las siguientes sugerencias:

  • Determinar de forma oficial qué debe contener la Memoria de actividades de la Iglesia y cómo se debe presentar. En los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede no se especifica cómo debe ser el informe y, por eso, el Tribunal de Cuentas indica que sería positivo especificar con más precisión qué tipo de datos y qué información debe contener. También sus plazos. En cualquier caso, el informe, tanto de actividad como económico que la Iglesia presenta, ha sido considerado válido y suficiente. En todos los años que se lleva presentando, el Estado nunca ha solicitado aclaraciones o más información sobre la Memoria que la Iglesia ha presentado.
  • Declaraciones extemporáneas. Son aquellas que se realizan fuera de plazo o correcciones tras el cierre de la campaña de la renta correspondiente. Hasta el día de hoy, el importe asignado a la Iglesia en estas declaraciones no se ha incluido en los fondos que percibe la Iglesia (quien por otra parte nunca los ha reclamado). El Tribunal recomienda incluirlas en las sucesivas liquidaciones de la asignación tributaria a favor de la Iglesia y, además, acordar con la Santa Sede el tratamiento de aquellas que ya se han sucedido en el pasado. 
  • Implantación de mecanismo de resolución de dudas. El Tribunal sugiere al Gobierno impulsar, de acuerdo con la Santa Sede, un sistema para resolver posibles dudas sobre la memoria (plazos y formas de presentación, detalle de la información o tratamiento de superávits y déficits que puedan producirse). 

Las sugerencias realizadas por el Tribunal de cuentas dan muestra de la buena relación entre Iglesia y Estado y son muy positivas porque añaden mayor transparencia hacia los contribuyentes.

Puedes consultar el informe completo aquí:

(https://www.slideshare.net/xtantos/tribunal-de-cuentas-informe-de-fiscalizacin)

Puedes consultar la última Memoria de Actividades aquí: https://www.portantos.es/memoria-de-actividades-2018

Si quieres conocer más sobre este tema, aquí tienes información que puede interesarte:  

¿Qué es el informe sobre fiscalización del Tribunal de Cuentas?

Lo que comúnmente se conoce como “informe sobre fiscalización del Tribunal de Cuentas” no es más que un análisis realizado sobre la Memoria de Actividades que presenta la Iglesia al Estado, en el que explica y justifica qué fondos ha recibido a través de la X de la renta y a qué lo ha destinado.

Presentar esta memoria es parte del acuerdo entre el Estado y la Santa Sede alcanzado en 2007 ante la puesta en marcha del nuevo sistema de asignación tributaria,

¿El Tribunal de Cuentas fiscaliza las cuentas de la Iglesia?

El Tribunal de Cuentas no fiscaliza las cuentas de la Iglesia y el motivo es muy sencillo: el deber del Tribunal de Cuentas es con el dinero de los Presupuestos Generales del Estado; el dinero que recibe la Iglesia a través de la X de la renta no lo es, sino que se trata de la asignación voluntaria de los contribuyentes que deciden marcarla. 

Entonces, ¿por qué la Iglesia envía informes al Estado?

Aunque la Iglesia no está sujeta al régimen fiscalizador del Tribunal de Cuentas, dado que no recibe ninguna partida de los Presupuestos Generales del Estado, con el nuevo sistema de asignación tributaria que comenzó en 2007 el Estado español y la Santa Sede alcanzaron un acuerdo según el cual la Iglesia justificaría la partida recibida mediante la asignación voluntaria de la declaración de la renta. Por este motivo, cada año la Iglesia envía un informe que da cuenta de a qué actividades se ha destinado la totalidad de los fondos recibidos a través de esa vía, aunque el envío de estos informes comenzó mucho antes: ya en 1979 se firmó entre la Santa Sede y el Estado Español un acuerdo sobre asuntos económicos, donde se establecía el compromiso del Estado a colaborar con el adecuado sostenimiento de la Iglesia Católica (cumpliendo así el artículo 16.3 de la Constitución de 1978), donde se establecía un sistema de asignación tributaria. 

Este sistema, que comenzó de forma experimental en 1988 y ha ido evolucionando con el tiempo hasta el sistema actual, en el que los contribuyentes que así lo desean pueden asignarle en su declaración de la renta el 0,7% de su resultado a pagar simplemente marcando la casilla destinada a este fin.

¿Cómo es el informe que presenta la Iglesia ante el Tribunal de Cuentas?

El informe que se presenta es una exhaustiva Memoria Económica y de Actividades que se entrega cada año ante el Tribunal de Justicia, que es el que regula las relaciones entre el Estado y la Santa Sede y, en base al compromiso de transparencia de la Iglesia, se presenta y publica de forma abierta para darlo a conocer a todos los ciudadanos. Es el Tribunal de Justicia quien delega en el Tribunal de Cuentas el análisis del informe presentado y la emisión de una valoración. 

Presentar esta memoria es parte del acuerdo entre el Estado y la Santa Sede alcanzado en 2007 ante la puesta en marcha del nuevo sistema de asignación tributaria, que buscaba acompasar los nuevos tiempos a la relación entre el Estado aconfesional y la Iglesia. En este acuerdo desaparecía lo que se conocía como “complemento presupuestario”, una asignación de los Presupuestos Generales del Estado, y se daba forma a un nuevo sistema de asignación voluntaria de los contribuyentes a través de la declaración de la renta, en el se solicitaba comprobar que los fondos recibidos se destinan exclusivamente a las actividades acordadas. 

En dicho acuerdo no se especifica cómo debe hacerse, así que la Iglesia entrega cada año una memoria donde indica el dinero recibido y desglosa a qué se ha destinado en la manera que entiende que más entendible, exhaustiva y transparente. 

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