El dinero que recibe, y que dedica a desarrollar toda su labor, tiene distintos orígenes: las aportaciones directas de los fieles, ya sea por medio de colectas o de donativos y suscripciones; de herencias y legados y, también, de la asignación tributaria. La cantidad que se recibe del porcentaje de los impuestos de los contribuyentes que así lo de dicen se reparte solidariamente desde el Fondo Común Interdiocesano.

«La financiación de la Iglesia católica en España se consigue gracias al Fondo Común Interdiocesano que es, como su propio nombre indica, un fondo común desde el que se reparte solidariamente el dinero de la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta. Este dinero distribuido solidariamente entre todas las diócesis españolas de forma que las que menos posibilidades más reciben proporcionalmente, supone de media el 25% de la financiación básica de las diócesis españolas, aunque depende del tamaño de cada diócesis llegando a suponer hasta el 75% de los recursos de las diócesis más pequeñas. Este fondo se obtiene de dos fuentes principales: las aportaciones directas de los fieles y la Asignación Tributaria.

Las aportaciones directas y voluntarias de los fieles se obtienen por diferentes cauces como colectas, donativos, legados, herencias. Con todo, es la suscripción periódica (mensual, trimestral, semestral o anual) la que se constituye como el modelo más deseable de sostenimiento de la Iglesia, ya que gracias a esta periodicidad en la financiación se puede administrar el presupuesto de forma más eficaz para ir afrontando los distintos problemas que día a día van surgiendo en las distintas diócesis de nuestro país. Las aportaciones directas y voluntarias de los fieles son la principal fuente de financiación de las diócesis y suponen más de un tercio de los recursos disponibles. En el año 2018 llegaron al 33% del total de los recursos.

Desde aquí puedes realizar un donativo a tu diócesis. 

En cuanto a la asignación tributaria, podemos decir que, desde que se estableció el nuevo sistema de Asignación Tributaria en 2007, ha venido aumentando el porcentaje de contribuyentes que marcan la casilla de la Iglesia y que reconocen su labor. En concreto, en la Declaración de la Renta 2018 aumento el número absoluto de personas que asignaron a la Iglesia en 51.658 nuevas declaraciones, un 4,4% más que en el ejercicio anterior.

Por su parte, el patrimonio eclesiástico supone una fuente de riqueza y valor para toda la sociedad española. Más de 40.000 entidades católicas gestionan dicho patrimonio autónomamente. No obstante, el indiscutible valor de dicho patrimonio obliga a su continua conservación y rehabilitación, lo que también supone importantes gastos. Este hecho se aprecia en un reciente estudio en el que se muestra que el gasto en conservación de edificios y construcción de nuevos templos que han supuesto más de un tercio del presupuesto anual de las diócesis españolas en 2018.

Durante el año 2018 han recibido ayuda económica de la casilla de la renta de la Iglesia 52 proyectos de construcción de templos y 352 proyectos de rehabilitación. Alcanzando un total de 53.327.336 euros, que suponen un total de más de 397 millones de euros destinados en los últimos seis años. 

La Iglesia también presenta otras fuentes de financiación entre las que se encuentran subvenciones otorgadas en convocatorias públicas o algunas actividades económicas, que vienen a complementar en un 27% el presupuesto que la diócesis destina a fines muy variados y amplios.

En 2018 un 23 % de los gastos del conjunto de las diócesis españolas fueron gastos pastorales y asistenciales. Los gastos de conservación de edificios y gastos de funcionamiento han supuesto para las diócesis un 29% de su economía.

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