Hay muchas formas de colaborar con la Iglesia, pero la primera y más importante es la oración. Podemos pedir al Señor por la fidelidad de los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, por la parroquia, sus grupos, catequistas y por los enfermos que de ella dependen, por su iniciativas pastorales y sociales, etc.

También se puede colaborar con la dedicación de tiempo y cualidades. Podemos acercarnos a nuestra parroquia y mostrarnos disponibles, hay mucho por hacer: cuidar de abrir y cerrar el templo, hacer pequeñas reparaciones, editar la hoja parroquial, ayudar a llevar las cuentas, colaborar como catequista, acompañando enfermos o en grupos de atención en hospitales o centros penitenciarios. Por último, se puede colaborar con aportaciones económicas a través de donativos puntuales, periódicos, herencias y legados. La labor celebrativa, pastoral, evangelizadora, educativa, cultural y asistencial de la Iglesia necesita dinero para poder hacerse de forma eficaz. En este sentido cobran especial relevancia los donativos periódicos, porque permiten hacer previsiones y planes de trabajo a medio y largo plazo.

La Iglesia tiene un enorme impacto en nuestras vidas, pero también en las vidas de quienes no la buscan. Dios está empeñado en hacerse el encontradizo con todos los hombres, y cada uno de nosotros tenemos una parte de esa responsabilidad. Pasa la página y en la contraportada de esta publicación encontrarás toda la información que necesitas para poder colaborar económicamente con su sostenimiento.

 

Texto: Chema Martínez-Priego

Artículo originalmente publicado en el periódico Xtantos 2020

Artículos Destacados

Suscribete al boletín de Xtantos
Entrada no válida
Entrada no válida
Siempre disponibles para conversar