Sin ti no hay presente. CONTIGO hay futuro.

† Ricardo Blázquez Pérez

Queridos amigos: el Día de la Iglesia Diocesana nos ofrece la oportunidad de saludarnos mutuamente y de compartir la alegría de la fe.

Hay tres expresiones íntimamente ligadas entre sí: la Iniciación cristiana, la continuidad en la maduración cristiana y la participación en la comunidad cristiana. Nos preocupa que la continuidad después del bau- tismo, de la primera comunión y de la confirmación sea tan débil. De esta manera lo sembrado en la iniciación brota, crece y madura difícilmente. La iniciación reclama por su misma significación la posterior maduración.

Esta continuidad escasa nos plantea una pregunta: ¿qué podemos hacer para propiciar la continuidad y la maduración que requiere la semilla de la fe, el sentido de Iglesia, la información, formación y acción en mutua simbiosis para situarnos como cristianos adultos en la Iglesia y en la sociedad? Los padres y educadores cristianos tienen una responsabilidad; pero los párrocos y sacerdotes tenemos también la nuestra, que es insustituible. Cuando se reciben los sacramentos de la iniciación, ¿qué ofrecemos en nuestras parroquias para la continuidad en el camino de la fe y del seguimiento de Jesús? En algunas hay caminos abiertos, pero no en todas.

Pues bien, en este contexto de continuidad después de la iniciación cristiana, y también de continuidad en las diversas edades de la vida como niños, jóvenes, adultos y ancianos, os presento hoy la Acción Católica General, actualizada hace algunos años por la Conferencia Episcopal y que poco a poco va difundiéndose. Queremos en la diócesis promoverla, darla a conocer, ofrecerla como itinerario posterior a la iniciación cristiana. La nueva Acción Católica es diocesana, es la misma en todas las diócesis, deseamos darle un impulso en el próximo Encuentro de las diócesis de la Iglesia en Castilla al comienzo de la Cuaresma. Esta prioridad no excluye otras realidades nacidas aquí o venidas de otros ámbitos cristianos en el intercambio de dones que hay dentro de la Iglesia católica; ofrecemos y recibimos fraternalmente; na- die está sobrado y todos podemos poner algo al servicio de los demás.

En la continuidad va afianzándose la maduración y la oportunidad para ir asumiendo responsabilidades en la Iglesia y en el mundo. Y el poder compartir entre las parroquias la experiencia de los diferentes grupos de Acción Católica nos estimula a todos. La Iglesia debe ser siempre como una casa abierta para acoger y para compartir la dicha de creer en el Evangelio, para ejercitar la hospitalidad (cf. Heb 13, 1). Por eso la Iglesia desea promover las relaciones cordiales y sociales y acrecentar la amistad entre las personas; actualmente, ante la soledad y el aislamiento que muchos experimentan y padecen está llamada a ofrecer compañía. La oración, que es diálogo con Dios, y las visitas a quienes viven solos ayudan a vencer eficazmente la soledad. Causa dolor conocer cuántas personas han muerto en los últimos meses solos en su casa.

Queridos amigos, me alegro de poder dirigirme a todos a través de esta carta. Reconozcamos con humildad nuestras necesidades y con la ayuda del Señor intentemos poner los medios para contribuir a la solución.

Pido a todos, de nuevo, que acometamos la tarea de implantar la nueva Acción Católica en nuestra Iglesia diocesana. Participemos todos en el Día de la Iglesia Diocesana. Esta fiesta fortalecerá los lazos de la familia en la fe a la que todos pertenecemos.

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1

Artículos Destacados