¡Todo es posible si colaboramos!

† José Leonardo Lemos Montanet

¡Cuántos proyectos pastorales! ¡Cuántas realidades necesarias para una buena labor apostólica! Sin embargo, todo esto, sin tu colaboración, pequeña o grande, no es posible. Algunos de nuestros conciudadanos, no bien informados del todo, siguen pensando que la Iglesia sigue viviendo de su historia y de sus herencias, positivas y negativas, pero todo esto nos sitúa en un pasado; no son capaces de descubrir el rostro actual de la Iglesia, a veces por nuestra culpa, porque o bien no lo hacemos con la suficiente convicción, o quizás no somos testigos elocuentes de un trabajo positivo a favor de nuestras gentes, de manera especial de los más necesitados. Es necesario hacerles comprender que todo lo que hemos recibido como muestra de la generosidad de nuestros antepasados en la fe nos llena de orgullo porque es un patrimonio histórico-artístico que es una manifestación de épocas pasadas y perfila el horizonte cultural de nuestros pueblos, villas y ciudades. Pero ese patrimonio, en ocasiones, se convierte en causa de graves preocupaciones y, a veces, en una carga administrativa difícil de afrontar porque es necesario protegerlo, custodiarlo y sostenerlo.

Nuestra Iglesia, que es una gran familia, quiere proyectarse en el futuro. Hoy necesitamos apostar por centros de atención pastoral de zonas o de arciprestazgos en donde los sacerdotes que atiendan las comunidades cristianas que a ellas pertenezcan puedan tener un lugar de referencia y, además, un hogar donde vivir cerca de los mismos fieles y más próximos los unos de los otros. En la actualidad, la realidad existencial de un sacerdote viviendo aisladamente no tiene sentido, es causa de muchos conflictos y genera, a la larga, problemas de muy difícil solución.

Este año el lema de la Iglesia Diocesana es muy sugerente: «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro». Necesitamos invertir en futuro, y eso solo se puede hacer si contamos con tu colaboración y ayuda. Todos sabemos que no podemos vivir de las reliquias del pasado, ni del patrimonio cultural que hemos heredado; hoy es imprescindible ir construyendo con la ayuda de todos una Iglesia en salida que se acerque a la realidad, y esta tiene una fisonomía peculiar que viene definida por las periferias no solo estructurales, sino también existenciales. Es ahí en donde tiene que estar presente la Iglesia que quiere desplegarse en este presente hacia el futuro, y, como bien se nos dice: «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro».

El Día de la Iglesia Diocesana quiere ser una ocasión para ayudarnos a redescubrir el auténtico ser y obrar de una Iglesia viva y cercana que se hace presente en muchas parroquias, en unidades de atención parroquial, en el arciprestazgo, en la diócesis. En nuestro caso no nos olvidemos de que somos una Iglesia que está realizando un proceso sinodal. Somos una gran familia constituida por muchos hogares que, sin tu ayuda, no tienen presente y, con tu cooperación y tu compromiso, tendrán un futuro asegurado.

Me encomiendo a vuestras oraciones y os bendigo con afecto.

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